“Nosotros lo primero que notamos en el coche 5 fue un golpe metálico seco por debajo brutal. El tren se mueve, traquetea primero, empieza a moverse de un lado a otro”.

“Traté de proteger a mi hija y avisar a mi mujer y mis otros hijos para que se protegieran”.

“Se movía tanto el tren, como si fuera de papel, que no fuimos conscientes del golpe contra el Alvia. Había un ruido y un movimiento horrible del tren”.

“El golpe por debajo del tren nos hace darnos cuenta de que algo ha pasado. No es como las vibraciones de otro día. Es un movimiento antinatural de lado a lado, botando”.

“Se movía tanto que pensé ‘todo se ha acabado. Vamos a volcar’”.

“El coche se para a las ocho menos cuarto, mi mujer llama al 112 y reporta el accidente. Desde el coche 6 se oía pedir ayuda y médicos”.

“La tripulación del Iryo vino enseguida. Fue espectacular la calma que transmitieron. Fue espectacular”.

“La primera ambulancia aparece media hora después. A partir de ahí, empiezan a aparecer vehículos de emergencia”.

“Nos evacúan del tren por el vagón 2. Nos llevan a la zona de espera donde estábamos los que no teníamos heridas físicas. Nos sacan del tren a las nueve menos cuarto”.

“En todo ese tiempo no somos conscientes de que había otro tren. Hasta dos horas más tarde no aparece una persona por la vía solicitando ayuda. Uno de los operarios del tren nos avisó de que había otro tren y está peor que nosotros. Los equipos de emergencia empezaron a correr por la vía”.

“Al otro tren no se podía llegar salvo por la vía. La persona que viene desde el Alvia por la vía, veía las luces de emergencia y se preguntaba ‘¿por qué no vienen a rescatarnos’? Ellos tampoco sabían que había otro tren”.

“Cuando ves las imágenes del otro tren dices ‘si llega a impactar de lleno contra el nuestro, ya no estaríamos aquí’”.

“Los servicios de emergencia fueron espectaculares, cómo nos trataron y gestionaron nuestro tren, pero me sorprende que dos horas después no supieran que había otro tren”.