“No teníamos ni idea de lo que nos había pasado. Iba en el vagón número cuatro. Fue todo como muy orgánico y muy organizado dentro de esa situación. Partimos la ventana, salió el humo, atendimos a los que estaban al lado”.

“Nosotros no teníamos ni idea, no sabíamos que habíamos dado con otro tren”.

“La cuestión fue que cuando voy avanzando me doy cuenta de que hemos atropellado algo... eran restos de persona”.

“Yo vi el tren Iryo a unos 100 metros, pero creí que estaba aparcado”.

“Aquello era un choque, pero hasta ese momento yo no tenía ni idea”.

“Allí hay 150, 170, 180… no lo sé, pero de esa orden de magnitud hay bastante, bastante restos por la vía. Decidimos que los chavales y la gente, por lo menos, no lo viera”.

“El guardia civil no lo sabía. Es que no era consciente. No se lo habían comunicado”.

“Literalmente no estábamos en ningún plan. Estábamos fuera totalmente de rango”.

“Ayudar ya no podía ayudar mucho más. Lo que podíamos hacer al llegar al sitio era quedarnos allí quietos. Hacía un frío de cojones. Colocar a la gente sobre el suelo y más tiempo era más riesgo de hipotermia”.

“Yo cuando me meto en medio, yo no sé dónde me estoy metiendo”.

“Lo ideal era que hubiéramos ido dos, pero no teníamos tanto personal disponible. A las 20:20 ya arranqué. Andaba con toda la precaución de la que podía disponer en esas condiciones”.

“Yo al principio no sabía si había un barranco, si había un puente, si había una laguna o un río que justificase por qué no venían. No sé la hora a la que llegamos allí con ellos, pero le digo que a las 20:28 yo todavía estaba andando por la vía y no había guardia”.