“Tanto yo como el resto de los viajeros con los que he podido contactar estamos en estado de shock, intentando asimilar la situación. Yo todavía no he conseguido ver un informativo”.

“Fue como una película de terror. Desde el primer momento veíamos luces de Guardia Civil o bomberos, pero fueron pasando los minutos, hasta 50 minutos o una hora, y eso nos alertó mucho. Decidimos un par de personas ir hasta esa zona. No sabíamos que había otro descarrilamiento”.

“Vimos a unos guardias civiles por el camino y les dimos cuenta de la situación”.

“Los que aparentemente teníamos heridas leves fuimos al hospital de Andújar. Una vez que nos atendieron de las heridas los sanitarios, llamamos a Renfe durante toda la noche. Hasta las ocho y media de la mañana no nos recogió un taxi que nos proporcionó un seguro para irnos hasta nuestro domicilio”.

“Estuvimos toda la noche desesperados intentando irnos a nuestros domicilios. En ese impás, algunos de nosotros pensamos que sería interesante hacer un grupo para mantener comunicaciones posteriores”.

“Con el paso de los días nos hemos enterado de algunos de los viajeros se encuentra en una situación sin saber qué hacer respecto a sus bajas laborales, seguros, etc. Hemos ido dando acogida a estas personas con necesidades muy básicas”.

“El grupo, en principio no tiene pretensiones más allá que las de darle calor y ayuda a esas personas en esa situación”.

“Todos los que íbamos en los trenes somos afectados. Familiares de víctimas también se están dirigiendo a nosotros”.

“Ni en mi caso ni nadie del grupo ha recibido noticia de ninguna administración para pedirnos perdón o darnos alguna explicación”.

“Sé que hay varios casos de extranjeros fallecidos cuyas familias no saben cómo pueden repatriar a sus seres queridos”.