“Ayer fue un día lleno de emociones. Son más de cuatro años desde que empezamos la recogida de firmas. Han sido muchos años de trabajo, primero con la recogida de firmas, luego con el diálogo político, las propuestas técnicas”.

“Durante todo este tiempo hemos visto que la propuesta para la regularización de inmigrantes podía haber naufragado. La verdad es que estamos celebrándolo”.

“Durante todo el proceso de aprobación del trámite parlamentario, en la Iglesia estuvimos muy activos para que hubiera acuerdo parlamentario”.

“Hubiéramos preferido que la regularización saliera por acuerdo parlamentario, pero vimos que no había posibilidad. Así lo establecieron algunos partidos que en su día estaban proclives a su aprobación, pero el Gobierno ha tenido que recurrir a esta fórmula”.

“No se le puede atribuir a ningún partido el haberse separado. La política a veces es juego de trileros. Los partidos han ido alejando posturas y todos dijeron que no había posibilidad de acuerdo”.

“A los que hablan de efecto llamada por la regularización extraordinaria, les diría que lean los documentos del Banco de España, del Consejo Económico y Social, de la Fundación La Caixa, del Instituto Elcano… Se ha desmontado en infinidad de ocasiones que las regularizaciones puedan generar efectos llamada; sobre todo si están amparadas en un corte de tiempo y si se regulan por cuestiones económicas”.

“Hay efectos llamada vinculado a otras cuestiones, que tienen que ver con cómo occidente llama a los países en vías de desarrollo a traer mano de obra barata en condiciones de esclavitud”.

“Esta regularización se refiere a personas que viven en España, a vecinos y vecinas que están con nosotros y trabajan con nosotros, a veces en régimen de esclavitud”.

“Creemos que es decente exigirnos que tengamos condiciones dignas para esta gente”.