La nueva función anunciada por el gigante del entretenimiento marca un cambio significativo en el ecosistema, ya que transforma al espectador pasivo en creador activo. Esa nueva realidad plantea nuevas oportunidades y desafíos en términos de responsabilidad digital, ética y el tiempo invertido frente a las pantallas.
"Estamos en medio de la implementación de los cambios más grandes y significativos, desde el punto de vista del producto y de la tecnología, desde que lanzamos el servicio en 2019", afirmó Bob Iger, CEO de The Walt Disney Company, según The Hollywood Reporter. Este anuncio subraya la magnitud de la transformación que Disney está llevando a cabo en su plataforma.
Un paso hacia la creatividad colectiva
El impacto de esta nueva función va más allá del entretenimiento. Permitir que los usuarios creen contenido con personajes y mundos ya establecidos por Disney transforma el concepto de participación en plataformas de streaming(servicios de transmisión de contenidos multimedia a través de Internet). Con esta herramienta de IA, los espectadores podrán generar vídeos, miniseries y otros formatos breves dentro de la plataforma, eligiendo a sus personajes favoritos y creando nuevas historias.
Este cambio tiene el potencial de democratizar la creación audiovisual, permitiendo a todos participar activamente en la industria del entretenimiento. Sin embargo, este modelo de creación abierta también plantea preguntas sobre propiedad intelectual, autenticidad y el significado de ser"creador"en un espacio digital.
La responsabilidad de ser creadores digitales
Si bien la creación de contenido puede ser una experiencia emocionante, también es importante reflexionar sobre el impacto que tiene en nuestra vida diaria. ¿Cuánto tiempo debemos dedicar a la creación? ¿Cómo equilibramos esto con otras actividades fuera del entorno digital?
Además, surgen cuestiones sobre privacidad, control de datos y la propiedad intelectual del contenido generado. Es fundamental que las familias acompañen a los más jóvenes en este proceso, estableciendo normas claras sobre el uso de la tecnología y fomentando el diálogo sobre las implicaciones de la creación digital.
Más que solo contenido, el impacto en el entretenimiento
La introducción de herramientas de IA en Disney+ no es solo un avance tecnológico, sino también una respuesta a las expectativas cambiantes de los espectadores, especialmente las nuevas generaciones. Según un estudio de Deloitte, el 56% de la Generación Z y el 43% de los millennials afirman que el contenido en redes sociales es más relevante para ellos que las series y películas tradicionales. Los usuarios quieren participar activamente en el proceso creativo.
Plataformas como Showrunner de Fable Studio ya permiten a los usuarios generar episodios completos de series con solo unas palabras clave, lo que refleja el modelo que Disney podría estar siguiendo. Sin embargo, esta evolución presenta desafíos importantes. El riesgo de perder el control sobre los contenidos creados es real, y se deberán implementar medidas de moderación estrictas para evitar infracciones de derechos de autor o contenidos inapropiados.
A medida que esta tendencia avance, es posible que los contenidos generados por los usuarios se conviertan en una parte integral de la plataforma, lo que podría abrir nuevas formas de monetización y generar una economía de creadores, similar a lo que ocurre en plataformas como YouTube o TikTok.
Creando de manera consciente
La inteligencia artificial ha dejado de ser una novedad y se está integrando de manera directa en nuestra vida cotidiana. Esta tecnología no solo facilita la creación de contenido, sino que también personaliza la experiencia del usuario. No obstante, es crucial que se utilice de manera ética y reflexiva. Los contenidos generados por IA, si no se gestionan adecuadamente, pueden convertirse en una fuente de desinformación o de baja calidad que altere nuestra percepción del entretenimiento.
En última instancia, no se trata solo de consumir más, sino de cómo creamos, compartimos y gestionamos los contenidos. La reflexión sobre el uso responsable de estas tecnologías debe ser una prioridad para todos.
