La mayoría de accidentes de motoristas terminan en amputaciones de brazos y piernas y muchas veces en la propia muerte. Los guardarraíles son los principales verdugos de los motoristas que se sienten como jinetes de cristal.

Los riesgos les acechan casi en cada kilómetro de asfalto. Para ellos, cualquier desperfecto en la calzada puede ser mortal.