Así lo refleja el informe Fármacos y Conducción, elaborado por las fundaciones Mapfre y Bidafarma, con el apoyo de la consultora Salvetti Llombart y la colaboración de la Dirección General de Tráfico (DGT) y el Consejo General de Colegios Farmacéuticos.
Existe una brecha entre conocer el riesgo y actuar
El estudio, basado en 2.000 entrevistas, pone de manifiesto que uno de cada tres conductores admite conducir tras consumir fármacos potencialmente incompatibles con una conducción segura. Según explica la business & sales director de Salvetti Llombart, Ida Castellsaguer, esta conducta no siempre responde a una actitud irresponsable, sino que, en muchos casos, está relacionada con la falta de alternativas de transporte o con una percepción insuficiente del riesgo asociado a estos medicamentos. El perfil de quienes conducen mientras siguen un tratamiento farmacológico corresponde a una persona con una edad media de 49,9 años, aunque el 41 % supera los 55 años. Además, el 73 % utiliza el vehículo para desplazamientos personales y gestiones cotidianas, un colectivo que, según advierten los responsables del informe, continuará creciendo a medida que envejezca la población.
El objetivo del estudio es analizar cómo perciben los conductores españoles el riesgo de conducir bajo los efectos de determinados medicamentos, conocer el impacto que esta práctica puede tener sobre la seguridad vial e identificar las medidas necesarias para mejorar la prevención. Según el informe, entre un 5 % y un 10 % de los siniestros de tráfico podrían estar relacionados con esta causa. Aunque el 83 % de los conductores es consciente de que los medicamentos pueden influir en la conducción, solo el 58 % afirma que evitaría ponerse al volante mientras está bajo sus efectos. Además, únicamente una cuarta parte de los conductores habituales asegura no haber tomado ningún medicamento que pudiera interferir en la conducción durante los últimos tres años. Los expertos alertan de que existe una "falsa sensación de control" que lleva a muchos conductores a infravalorar el riesgo. Esta percepción se incrementa especialmente entre quienes consumen medicamentos sin receta o productos naturales, al no identificarlos como potencialmente peligrosos para la conducción.
Cuatro de cada diez conductores no reconocen el pictograma de advertencia
El riesgo, además, aumenta en personas polimedicadas, cuando los medicamentos se combinan con alcohol u otras sustancias o cuando se produce un efecto acumulativo por la toma simultánea de varios fármacos. Los expertos insisten en que la prevención debe comenzar antes de iniciar el tratamiento. La consulta médica, señalada por el 69 % de los encuestados, y la farmacia, mencionada por el 49 %, son considerados los momentos más adecuados para informar a los pacientes sobre los posibles riesgos y fomentar conductas preventivas. En este sentido, el 89 % de las personas afirma haber recibido información sobre los posibles efectos del medicamento antes de comenzar el tratamiento
Otro de los datos que recoge el informe es que el 42 % de los conductores no reconoce el pictograma que aparece en determinados medicamentos para advertir de su posible influencia sobre la conducción. Además, muchos de los entrevistados aseguran que solo consultan el prospecto cuando experimentan algún efecto secundario o cuando un profesional sanitario les recomienda hacerlo, en lugar de utilizarlo como herramienta preventiva. Con este objetivo, se ha puesto en marcha una campaña informativa que llegará a las farmacias comunitarias de toda España e incluirá materiales dirigidos a los pacientes y una guía práctica para los farmacéuticos, con el fin de mejorar la información durante la dispensación de medicamentos y favorecer una conducción más segura.
