Marga conducía de madrugada, después de un turno de noche en el hospital, cuando el sueño la venció al volante. El coche se salió de la calzada a 60 km/h; despertó al notar las ruedas fuera del asfalto, frenó sin girar el volante y el vehículo se detuvo en un campo, sin daños. Años más tarde, la tragedia llegó por el mismo tipo de accidente: el coche en el que viajaba su hijo de doce años cayó a un canal tras salirse de una carretera mal señalizada, a solo 30 km/h. Murieron los seis ocupantes. Margarita Arroyo, hoy portavoz de STOP Accidentes en el País Vasco, resume con su propia historia uno de los siniestros más letales, frecuentes y difíciles de explicar de las carreteras españolas: la salida de vía.
482 muertos en 2025
Según cifras todavía provisionales de la DGT, este tipo de accidente causó en 2025 un total de 482 fallecidos —más que todas las colisiones juntas— y 1.788 heridos graves. La mayoría se concentró en carreteras convencionales, en tramos con curvas y durante el día, y afectó sobre todo a conductores varones.
Un estudio del Instituto Nacional de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), que ha examinado el periodo 2017-2023, eleva a más de 107.000 las víctimas registradas en unas 80.000 salidas de vía, con una media anual cercana a los 500 muertos y 1.500 heridos graves. Los investigadores subrayan que estos siniestros concentran alrededor del 40% de los fallecidos en las vías interurbanas.
El trabajo detecta más riesgo en carreteras convencionales de un solo carril por sentido, así como un repunte de la mortalidad en horario nocturno —sobre todo entre las dos y las cinco de la madrugada—, en tramos mal iluminados, con mal tiempo o con cambios de rasante. También apunta a la antigüedad del vehículo y a las curvas sin señalizar como factores que agravan las consecuencias.
Un accidente en solitario
Uno de los hallazgos más significativos del informe es que nueve de cada diez salidas de vía implican a un único vehículo. El investigador Ignacio Lijarcio, coautor del estudio, describe este tipo de siniestro como un episodio solitario, protagonizado casi siempre por un solo conductor que no llega a corregir la trayectoria. Los datos provisionales de la DGT de 2025 van en la misma línea: 386 salidas de vía mortales con un solo vehículo implicado (86% del total) y 254 con un único vehículo y un único ocupante (57%).
Distracción, velocidad y alcohol
Las estadísticas sitúan las distracciones y el exceso de velocidad como las dos causas principales, presentes en tres de cada cuatro siniestros mortales de este tipo. El alcohol también tiene un peso relevante: cuatro de cada diez conductores implicados en salidas de vía con víctimas mortales dan positivo. Álvaro Gómez, director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la DGT, señala que estos factores condicionan tanto el origen del accidente como su gravedad, junto al consumo de otras drogas y la falta de uso del cinturón u otros sistemas de seguridad.
Lijarcio apunta además a una vía todavía poco explorada: la posibilidad de que algunos desvanecimientos por causas médicas expliquen por qué en tantos casos no se detecta ninguna maniobra de corrección por parte del conductor, aunque reconoce que hace falta investigar más para confirmarlo.
El escenario decide la gravedad
Los especialistas en reconstrucción de accidentes coinciden en que estos siniestros suelen tener varias causas combinadas y que el origen casi siempre está en el comportamiento del conductor, más que en el estado de la vía o del vehículo. José Antonio Maurenza, del departamento de Reconstrucción de Accidentes de CESVIMAP, describe el patrón habitual: el conductor se duerme o se distrae, da un volantazo y se sale de la carretera.
José Carlos Muñoz, jefe del Equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil (ERAT), destaca que el entorno de la vía resulta determinante en la gravedad final: la existencia de arcenes, taludes, pendientes u obstáculos marca la diferencia entre un accidente leve y uno mortal. Los vuelcos y los choques contra elementos fijos, especialmente cuando no hay barreras de contención, agravan notablemente las lesiones. En esos casos, coinciden los expertos, el cinturón de seguridad es clave para evitar que los ocupantes salgan despedidos del vehículo.
Los expertos añaden un matiz según el tipo de tramo: en las rectas, las salidas de vía suelen asociarse al sueño o a la pérdida de atención, mientras que en las curvas el factor dominante es el exceso de velocidad.
Lo que cuentan las cajas negras
Los registradores de eventos del vehículo —las llamadas "cajas negras"— se han convertido en una herramienta clave para reconstruir estos accidentes. Estos dispositivos guardan datos como la velocidad previa al siniestro, las maniobras del conductor y la activación de los airbags y otros sistemas electrónicos de seguridad.
Maurenza explica que analizar si el conductor soltó el acelerador, frenó o giró el volante permite saber si hubo algún tipo de reacción antes del impacto; su ausencia puede apuntar a que el conductor se quedó dormido o sufrió un desvanecimiento, aunque esto no es lo más frecuente. El investigador subraya también el papel creciente de los sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS) —detección de somnolencia, aviso de desvío de la mirada o mantenimiento de carril— como herramientas que dan al conductor más tiempo de reacción y pueden evitar el accidente o reducir su gravedad.

