Óliver estudiaba Bachillerato y soñaba con trabajar algún día en el campo junto a su padre. Un día salió en quad con unos amigos y, al tomar una curva, no vio una piedra que sobresalía del terreno. El impacto lo impulsó contra un árbol. Llevaba casco, pero las consecuencias fueron muy graves.
Al principio, adaptarse a una silla de ruedas le parecía algo muy complicado. Sin embargo, Óliver ha luchado y sigue mirando hacia delante. "Es una vida difícil, pero hay que adaptarse y seguir. Podía haber muerto y doy gracias porque sigo vivo". "Hay que tener cabeza al conducir, ser precavido, conocer bien el vehículo y prestar atención a los desperfectos de los caminos".
"Al principio parecía complicado utilizar la silla de ruedas, pero he luchado mucho. Todos ven que quiero seguir adelante". Su nuevo objetivo es estudiar para ser arquitecto y continuar practicando deporte. Le gustan especialmente el handbike, el pádel y el tenis de mesa.

