Ricardo tenía una vida plena junto a su pareja y un trabajo que le permitía disfrutar de sus grandes aficiones: viajar, bucear y esquiar. Un día, 1 de diciembre de 2025, cuando se dirigía al trabajo en moto, un coche no respetó su carril en una rotonda. El conductor no le vio y Ricardo no pudo evitar el impacto. Las lesiones fueron muy graves y actualmente no tiene movilidad desde el pecho hacia abajo.
"La gente no respeta las normas y causa lesiones irreversibles. Y en moto, siempre airbag". Ahora su principal objetivo es recuperar la mayor autonomía posible y volver a construir una vida activa. Ricardo quiere que su historia sirva para concienciar a quienes incumplen las normas de circulación y recordarles que una infracción puede tener consecuencias irreversibles, no solo para quien la sufre, sino también para su familia.

