El informe revela que el 68% de los conductores supera los 200 euros de gasto mensual asociado a su vehículo, una cifra que refleja una transformación progresiva del modelo de movilidad en España. El coche mantiene su relevancia, pero pierde centralidad como propiedad indispensable frente a modelos de acceso más flexibles.

Así lo confirma otro dato relevante del estudio: el 60% de los propietarios afirma que podría vivir sin coche durante una semana, lo que apunta a una dependencia real menor de la que tradicionalmente se ha asociado al vehículo privado. Y aunque el coche sigue siendo un imprescindible para muchos, con un 60% de los conductores que lo usan a diario, la forma de entenderlo ha cambiado: el 94% de los propietarios lo asocia hoy a la comodidad y la funcionalidad, frente a solo un 6% que lo vincula al estatus.

"Estamos viendo un cambio claro en la relación de los españoles con el coche. La propiedad ya no es imprescindible para muchos usuarios, que priorizan cada vez más el acceso flexible y el uso real del vehículo frente a asumir los costes y responsabilidades de tenerlo en propiedad", explica el consejero delegado de Amovens, Alberto Bajjali.

Cae el interés por comprar coche

El cambio de tendencia también se aprecia entre quienes no tienen vehículo en propiedad. Solo el 19% de ellos prevé adquirir uno en el futuro, un dato que apunta a una transformación estructural en la relación de los españoles con la propiedad del coche. Este perfil combina habitualmente el transporte público con el acceso puntual al vehículo, especialmente para ocio y escapadas, una opción elegida por el 48,1% de este grupo, lo que refuerza un modelo de movilidad basado en el uso bajo demanda.

El alquiler entre particulares, cada vez más conocido

En este contexto, el alquiler de coches entre particulares gana relevancia como alternativa cada vez más integrada en los nuevos hábitos de movilidad. El 72% de la población ya conoce este modelo, utilizado principalmente para viajes y escapadas, con un 81% de uso en este ámbito, aunque también empieza a consolidarse para necesidades cotidianas. La flexibilidad, citada por el 62% de los usuarios, el precio competitivo, mencionado por el 58%, y la posibilidad de acceder a un vehículo solo cuando se necesita son los principales factores que explican su adopción.

El estudio apunta además a un potencial de crecimiento: el 71% de los usuarios afirma que incrementaría su uso si existieran incentivos públicos o una mejor integración con el transporte público, lo que sitúa a estos modelos como una pieza clave dentro de una movilidad más conectada, eficiente y complementaria.

La sostenibilidad, un criterio cada vez más presente

La sostenibilidad también gana peso en la elección del transporte. El 65% de los encuestados otorga una alta importancia a este factor en sus decisiones de movilidad, con una valoración media de 3,74 sobre 5. Aunque no es el único motor de cambio, sí se consolida como un criterio cada vez más presente, junto a factores económicos, de eficiencia y de flexibilidad.