Durante la campaña anti alcohol y drogas se realizaron un total de 191.864 pruebas. De los conductores que dieron positivo, el 88,8% fueron detectados en controles preventivos, mientras que el resto lo fueron tras cometer infracciones, verse implicados en siniestros o presentar síntomas evidentes de consumo. Este dato refuerza la importancia de los controles aleatorios como herramienta clave para prevenir accidentes y detectar conductas de riesgo antes de que deriven en consecuencias graves.

Alcohol y drogas, miles de positivos en tan solo una semana

En lo relativo al consumo de alcohol, los agentes realizaron 186.920 pruebas de alcoholemia, con un resultado de 1.900 positivos. La mayoría de estos casos, 1.654 conductores, fueron interceptados en controles preventivos. Otros 93 fueron detectados tras cometer una infracción, 138 por estar implicados en un siniestro y 15 por mostrar síntomas claros de haber ingerido alcohol. De ese total de positivos, 229 conductores superaban la tasa penal de 0,60 mg/l de alcohol en aire espirado y fueron puestos a disposición judicial. A ellos se suman otros 12 conductores que también acabaron ante la autoridad judicial por negarse a someterse a las pruebas de alcoholemia, un delito tipificado en el Código Penal.

En cuanto al consumo de drogas, se realizaron 4.944 pruebas específicas, de las cuales 1.623 mostraron un resultado positivo en los test preliminares. De nuevo, la mayoría de los casos, 1.475, se detectaron en controles preventivos, mientras que 95 se produjeron tras infracciones y 53 tras siniestros de tráfico. Entre los conductores que dieron positivo en drogas, cuatro fueron trasladados a la autoridad judicial por conducir bajo la influencia de sustancias tóxicas, estupefacientes o psicotrópicas. Las sustancias más consumidas siguen siendo el cannabis, presente en 1.083 casos, seguido de la cocaína, con 711 detecciones, y de las anfetaminas, metanfetaminas y opioides, con 171 casos.

Conducir "por debajo del límite" también implica riesgo

Uno de los datos más relevantes de la campaña es que la intensificación de la vigilancia permitió detectar a 3.820 conductores que, sin superar la tasa máxima legal de alcoholemia, sí se pusieron al volante tras haber consumido alcohol. Desde la DGT se insiste en que conducir después de beber, aunque sea en cantidades aparentemente pequeñas, incrementa el riesgo de sufrir un siniestro. El alcohol continúa siendo el segundo factor concurrente más frecuente en los accidentes mortales de tráfico y está presente en el 28% de ellos. Por ello, el mensaje vuelve a ser claro, la única tasa segura es 0,0.

Al igual que en otras campañas, la colaboración de las policías locales y autonómicas ha sido fundamental. Los controles se han llevado a cabo tanto en vías interurbanas como en zonas urbanas, y los datos de estos cuerpos aún están siendo analizados, por lo que se sumarán al balance final.

Aunque la campaña especial ya ha concluido, la Guardia Civil recuerda que los controles de alcohol y drogas continuarán realizándose en cualquier momento y en cualquier carretera. El objetivo es disuadir a los conductores de ponerse al volante bajo los efectos de estas sustancias, especialmente durante las celebraciones navideñas, un periodo en el que el riesgo en carretera aumenta de forma significativa.