A pesar de la tendencia general a la baja, la radiografía de los accidentes muestra sombras importantes, especialmente entre los usuarios vulnerables. El número de peatones, ciclistas y motoristas fallecidos ha aumentado en siete personas respecto a 2025. Resulta alarmante el dato de los atropellos, con 14 peatones que perdieron la vida, cinco más que el año pasado. La mayoría de estos sucesos ocurrieron durante horas de luz natural, lo que obliga a extremar la precaución tanto de quienes caminan por la calzada como de los conductores.

Descenso en las vías de alta capacidad

El análisis por tipo de vía refleja un comportamiento dispar. Mientras que las autopistas y autovías han experimentado una notable mejora con once fallecidos menos, las carreteras convencionales siguen siendo el punto negro de nuestra red vial, registrando un ligero aumento de la mortalidad. Las salidas de vía, que habitualmente son el tipo de accidente más frecuente, han descendido significativamente, lo que explica en gran parte la reducción global de las cifras de este mes.

Por comunidades autónomas, Andalucía destaca como el territorio que mejor ha evolucionado, logrando reducir en ocho el número de víctimas mortales. En el lado opuesto se sitúa Cataluña, que con nueve fallecidos encabeza la siniestralidad mensual. Es reseñable que durante todo el mes de febrero no se haya registrado ninguna víctima mortal en el País Vasco, La Rioja, Ceuta ni Melilla, lo que demuestra que el objetivo de cero fallecidos es posible en periodos cortos.

El peligro de ignorar el cinturón

Un dato que sigue preocupando a las autoridades de tráfico es la persistencia de conductas de riesgo evitables. Siete de las personas fallecidas este mes no hacían uso de los sistemas de seguridad obligatorios en el momento del impacto. En concreto, cinco conductores de turismos y uno de camión no llevaban abrochado el cinturón de seguridad, mientras que un ciclista circulaba sin el casco protector. Estos elementos de seguridad pasiva marcan, en muchos casos, la diferencia entre la vida y la muerte.

En cuanto al perfil de las víctimas por edad, el balance de febrero muestra un incremento de los fallecidos mayores de 45 años, mientras que la mortalidad entre los jóvenes de 15 a 34 años ha caído de forma drástica con quince víctimas menos. El mes cerró con dos jornadas de cero fallecidos, pero el último fin de semana volvió a ser trágico con diez muertes en las carreteras, recordándonos que la vigilancia y la prudencia no pueden relajarse en ningún momento del año.

Balance positivo en el acumulado anual

Si miramos el balance del primer bimestre de 2026, las cifras invitan a un optimismo moderado. En lo que llevamos de año han fallecido 129 personas en las carreteras españolas, lo que supone 27 menos que en el mismo tramo de 2025. Esta reducción consolidada del número de víctimas es el resultado de una mayor concienciación y de las campañas de control, aunque el aumento de los atropellos a peatones obliga a poner el foco en la protección de los más débiles de la vía.

La seguridad vial sigue siendo una responsabilidad compartida que no entiende de descansos. El hecho de que la mortalidad baje mientras la movilidad sube indica que estamos en el camino correcto, pero cada víctima que no usaba el cinturón o cada peatón atropellado en condiciones de buena visibilidad nos señala que todavía queda mucho trabajo por hacer en materia de educación y respeto a las normas básicas de circulación.