Utilizar y colocar correctamente los sistemas de retención infantil (SRI), un factor que determina la gravedad de las lesiones de los menores en caso de accidente, sigue siendo una asignatura pendiente para muchos conductores cuando viajan con niños en el coche. Se trata de un error especialmente peligroso, que pone en riesgo la vida y la integridad de esos niños y niñas.

Según la Alianza Española para la Seguridad Infantil (AESVi), las evidencias científicas y los estudios más recientes sobre la eficacia de los SRI apuntan a que estos dispositivos reducen cerca de un 70% la posibilidad de que un niño muera en caso de accidente si se usan de forma adecuada, y reducen las lesiones graves entre un 60% y un 80%.

A pesar de su importancia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que entre un 30% y un 60% de estos dispositivos se utilizan mal, lo que reduce drásticamente su capacidad para proteger a los ocupantes más frágiles de cualquier trayecto: los niños. La última campaña de la DGT destinada a controlar el uso de los SRI refuerza esta idea: 458 menores viajaban sin la protección que debía ofrecerles este dispositivo, porque las personas de las que depende su seguridad no quisieron o no supieron protegerles adecuadamente.

Mal común: de la excusa a la mala instalación

Todos los conductores saben que la normativa obliga a que los niños utilicen un SRI adecuado cuando viajan en coche, pero todavía hoy hay quien recurre a todo tipo de excusas para saltarse esta medida básica de seguridad vial. Desde AESVi señalan una contradicción llamativa: los mismos padres que llevan a sus hijos sin sillita porque el trayecto es corto jamás les dejarían pisar la playa sin protector solar. La diferencia, explican, es que se ha hablado hasta la saciedad de las consecuencias de exponerse al sol sin protección, mientras que en seguridad vial el mensaje de prevención hace tiempo que no se difunde con la misma intensidad.

En el otro extremo están los adultos que sí instalan el SRI, pero lo hacen de forma incorrecta. Según los datos del Proyecto Baseline 2023, en el que participaron 18 países de la Unión Europea, en España solo el 46% de los niños que viajan en turismos, entre semana y de día, lo hace de forma correcta en su sistema de retención. Un porcentaje que evidencia la escasa conciencia que aún existe sobre el riesgo de que un menor viaje en un dispositivo mal escogido o mal instalado.

Desde AESVi lamentan que, al no ser conscientes de la gravedad de este error, la asistencia a las revisiones gratuitas de sillitas infantiles que organiza la asociación es prácticamente nula. Sin embargo, los pocos que sí acuden a estos puntos de inspección suelen quedarse sorprendidos por la cantidad de fallos que cometían sin saberlo.

Principales fallos y cómo evitarlos

Ante este panorama, conviene repasar cómo deben usarse estos dispositivos para evitar problemas. El primer paso es tomar conciencia de la importancia de su buen uso, y para ello resulta útil seguir algunos consejos a la hora de comprar e instalar el SRI: no buscar chollos por internet, pedir asesoramiento profesional, leer y conservar el manual de instrucciones, medir el coche antes de elegir el dispositivo y adquirir un SRI específico para cada vehículo.

Un mercado de segunda mano que entraña riesgos

Buena parte de los errores que se cometen al usar los SRI están relacionados con sillitas heredadas o adquiridas de segunda mano. Estos dispositivos raramente vienen acompañados de su manual de instrucciones y, al tratarse a menudo de modelos antiguos, su información ya no suele estar disponible. Esta práctica, además, puede chocar con la normativa vigente: el Ministerio de Consumo prohibió de forma explícita la venta de sistemas de retención infantil homologados bajo la normativa anterior, la R44, aunque estas sillitas siguen siendo la práctica totalidad de los modelos que se prestan o se venden de segunda mano, según advierten desde AESVi.

Qué revisar antes de arrancar

Existen varios puntos que conviene comprobar en cada trayecto para asegurarse de que el SRI cumple de forma óptima su función.

En cuanto a la instalación, hay que revisar los anclajes de la silla al automóvil siguiendo las instrucciones del fabricante, las conexiones ISOFIX y el tercer punto de apoyo, ya sea la pata de apoyo o las correas 'top tether'. Si el coche no dispone de ISOFIX y se utiliza un SRI que se instala con el cinturón de seguridad del vehículo, es necesario prestar atención tanto a una correcta instalación como a verificar de forma regular que el cinturón mantiene su tensión.

En cuanto a la fijación del menor al sistema, conviene recordar que el SRI debe ajustarse al cuerpo del niño siempre sin el abrigo puesto, ya que las prendas gruesas restan eficacia al añadir centímetros de holgura a los cinturones y arneses, lo que aumenta los desplazamientos de la cabeza y el cuerpo en caso de choque. En los SRI instalados a favor de la marcha, especialmente los no integrales que usan el cinturón de tres puntos del coche, el exceso de ropa aumenta además el riesgo del llamado "submarining": el cuerpo del niño puede deslizarse, desplazando el cinturón de su posición correcta sobre la pelvis y las clavículas y llegando a penetrar peligrosamente en el abdomen o el cuello. Si las cintas del cinturón o del arnés pueden pellizcarse con los dedos, es señal de que no están bien ajustadas.

También es importante revisar el guiado de las cintas del arnés o del cinturón, que no debe quedar retorcido en ningún punto, así como la altura del reposacabezas. Al sentar al niño, conviene comprobar que se encuentra en la posición correcta, en el centro del asiento, y que los componentes del SRI —como el cabezal o las protecciones laterales— están ajustados a su tamaño, un aspecto que debe revisarse con frecuencia porque los bebés crecen muy rápido.

Por último, siempre que el sistema lo permita, es recomendable priorizar la instalación del niño en sentido contrario a la marcha, ya que ofrece un plus de seguridad, especialmente en los más pequeños. Esta opción es obligatoria hasta los 15 meses de edad, pero se aconseja mantenerla, si es posible, hasta los 4 años.