El 29 de junio de 2005, el Pleno del Congreso aprobó por 310 votos a favor y 7 en contra, los del PNV, la Ley 17/2005, por la que se regulaba el permiso y la licencia de conducción por puntos. La norma entró plenamente en vigor el 1 de julio de 2006, tras una campaña de divulgación de la DGT que ya advertía: "Solo habrá sitio para los buenos conductores y podremos conducir mejor y más seguros".

Aquel día, cerca de 22 millones de conductores pasaron a tener 12 puntos en su permiso. Otros tres millones de noveles o con menos de tres años de antigüedad arrancaban con 8 puntos. Ambos saldos podían incrementarse con el paso del tiempo y con la buena conducción hasta un máximo de 15 puntos.

72 millones de puntos perdidos en dos décadas

Los españoles han perdido 72.186.575 puntos en más de 20 millones de sanciones en dos décadas, siendo 2009 el peor año en esta materia, con 4,6 millones de puntos perdidos. En 2024 se perdieron 4,5 millones y casi 30.000 conductores perdieron todo su crédito y con él la vigencia de su permiso.

Entre 2006 y 2024, las principales causas de pérdida de puntos fueron el exceso de velocidad (24.410.448 puntos), conducir bajo los efectos del alcohol (9.286.306), saltarse un semáforo en rojo (8.486.956), el uso del teléfono móvil al volante (7.282.425) y no llevar el cinturón de seguridad o el sistema de retención infantil de forma adecuada (6.920.223). A estos se suman el consumo de drogas (2.565.702), no respetar la señal de STOP o ceda el paso (2.192.784), la conducción temeraria (1.120.200) y no usar el casco (884.389).

Un antes y un después en la seguridad vial

Los datos hablan por sí solos. En 2005 se registraron 4.442 fallecidos en carretera y una tasa de 101 muertos por millón de habitantes. En 2024, esas cifras se redujeron a 1.785 fallecidos y 37 por millón de habitantes. Además, los heridos graves hospitalizados pasaron de 21.859 a 9.561.

El director de la DGT, Pere Navarro, considera que la implantación del permiso por puntos supuso "un punto de inflexión en materia de seguridad vial en España" y que esta medida, junto con otras, "permitieron a España pasar del furgón de cola en materia de seguridad vial en la Unión Europea a ser uno de los países referentes". Navarro destaca también que fue "un instrumento que igualó a todos los españoles, ya que la pérdida de puntos y la recuperación del permiso provocaba y sigue provocando tener que acudir a cursos de recuperación donde coinciden personas de distintos niveles socioeconómicos, perfiles profesionales y experiencias diversas".

Para las víctimas de siniestros de tráfico, el impacto también fue determinante. Ana Novella, presidenta de Stop Accidentes, lo resume así: "Se consiguió rebajar en más de la mitad el número de personas fallecidas y de lesionados graves en un muy breve espacio de tiempo. El 'miedo' de la ciudadanía a poder perder su permiso de conducir supuso que se condujera con mucha mayor precaución y respeto por las normas viales". Novella reconoce que fue una decisión "muy valiente", puesto que como medida restrictiva "no disfrutó de buena prensa entre la población en general", aunque hoy considera que "la sociedad lo tiene aceptado e integrado, aunque existe un problema claro y evidente con los reincidentes".

Cursos de reeducación y reformas normativas

Para recuperar los puntos perdidos, los conductores pueden no cometer ninguna infracción o realizar cursos de sensibilización y reeducación vial. Hasta el momento se han impartido 141.994 de estos cursos, y los datos avalan su eficacia: el 88,4% de quienes los realizaron y aprobaron el examen no volvió a ser sancionado en los seis meses posteriores, y el 55,9% no recibió una sanción en los tres años siguientes.

Desde su entrada en vigor en 2006, el permiso por puntos ha sido reformado en dos ocasiones. La primera, en 2011, modificó sustancialmente el procedimiento sancionador. La segunda, en 2022, elevó las sanciones por el uso del teléfono móvil al volante, entre otras medidas. El sistema seguirá actualizándose en el futuro para acomodarse a los cambios normativos, como la posible rebaja a 0,2 g/l de la tasa máxima de alcohol en sangre permitida para conducir.

"Un catalizador que puso en marcha la revolución silenciosa de la seguridad vial"

Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, cree que a lo largo de estas dos décadas la aplicación de la normativa ha arrojado un balance de "claroscuros" debido a importantes lagunas legales y deficiencias en las notificaciones, aunque reconoce que el modelo se consolida como "un elemento vertebrador indispensable para visibilizar el problema de la seguridad vial en el país".

María José Alonso, motorista y presidenta de la Asociación Valores que Unen, considera que "con la perspectiva que ofrece el tiempo, es justo reconocer que supuso una de las reformas más importantes en materia de seguridad vial de las últimas décadas". A su juicio, sus primeros años fueron "especialmente positivos", y el permiso por puntos consiguió trasladar un mensaje claro a la ciudadanía: "Conducir es un derecho que lleva asociado un compromiso con la seguridad de los demás".

Navarro lo sintetiza con una frase: "Sin duda fue un catalizador que puso en marcha la revolución silenciosa de la seguridad vial".