Según un análisis de la tecnológica Netun Solutions, el 83 % de las incidencias actuales no se señalizan con este dispositivo inteligente, lo que supone un freno para la modernización de la seguridad vial. De las aproximadamente 12.000 asistencias en carretera que se realizan cada día en nuestro país, solo unas 2.000 activaciones corresponden a estas balizas geolocalizadas, según datos del Ministerio del Interior.
La baliza V16 conectada no es solo un sustituto de los triángulos tradicionales; es una herramienta diseñada para salvar vidas al permitir señalizar un vehículo averiado o accidentado sin necesidad de abandonar el habitáculo. Al activarse, el dispositivo envía automáticamente la ubicación del vehículo a la plataforma DGT 3.0, lo que permite alertar en tiempo real a otros conductores que circulan por la misma vía a través de sus paneles de mensaje variable o navegadores, reduciendo drásticamente el riesgo de atropellos en el arcén.
Desconocimiento y confusión, los frenos de la tecnología
La baja tasa de uso se atribuye a una combinación de falta de información y confusión entre los conductores. Muchos usuarios aún desconocen que el dispositivo debe ser obligatoriamente el modelo conectado para cumplir con la normativa, confundiéndolo con versiones antiguas sin conexión que ya no son válidas para la nueva regulación.
Esta falta de claridad, sumada a la ausencia de conciencia sobre las ventajas de la geolocalización, está provocando que millones de siniestros al año se sigan gestionando con métodos menos seguros. Recordamos que la seguridad conectada es fundamental para reducir la siniestralidad.
La urgencia por blindar nuestra seguridad
Reforzar la concienciación y facilitar la adopción de este sistema es una tarea urgente, ya que la visibilidad inmediata y la alerta precoz son los mejores aliados cuando un vehículo queda inmovilizado en la vía. Hacer uso de la tecnología no solo evita sanciones, sino que garantiza que, en caso de emergencia, tanto los servicios de asistencia como el resto de los conductores sepan exactamente dónde estamos para evitar una tragedia mayor.
Si la sociedad se compromete a utilizar la baliza V16 podremos asegurar a los propios pasajeros y al resto de vehículos que circulan en la carretera, no hablamos de un capricho institucional, sino de una cuestión de responsabilidad y civismo que, sin duda, puede salvar vidas.

