Esta medida forma parte de un ambicioso plan que prevé la instalación de 122 radares en vías convencionales y de alta ocupación. Con esta última incorporación, ya son 106 los dispositivos operativos de este paquete, cuya implementación definitiva concluirá a lo largo del presente año 2026.

De los nuevos dispositivos, 20 son radares fijos y 13 son de tramo, distribuidos en puntos críticos de comunidades como Andalucía, Aragón, Asturias, Madrid, Galicia o la Comunidad Valenciana, entre otras. El objetivo principal de estos controles no es solo reducir los siniestros mortales, sino también minimizar la gravedad de las lesiones en caso de impacto. La evidencia científica demuestra que, a mayor velocidad, la capacidad de reacción disminuye drásticamente y las consecuencias físicas de un accidente se multiplican de forma exponencial.

Un mes de avisos antes de las multas

Como es habitual en los nuevos despliegues de la DGT, los conductores contarán con un periodo de adaptación. Durante el primer mes de funcionamiento, quienes superen los límites permitidos en estas zonas no recibirán una sanción económica inmediata. En su lugar, se les enviará una carta informativa advirtiéndoles de la infracción cometida y de la ubicación del nuevo radar. Una vez finalizado este plazo de cortesía, el sistema comenzará a tramitar denuncias y multas de forma automatizada.

La ubicación de estos radares de la DGT no es secreta. Todos están debidamente señalizados en la vía y publicados en la web oficial de Tráfico. Además, la administración ha puesto estos datos a disposición de los operadores de navegación para que se incluyan en los mapas digitales. Esta transparencia refuerza el carácter preventivo de la medida, buscando que el conductor reduzca la velocidad por seguridad y no por el miedo a una sanción inesperada en tramos identificados como peligrosos.

La velocidad como factor crítico de riesgo

La importancia de estos controles radica en las estadísticas de siniestralidad. Actualmente, la velocidad inadecuada está presente en el 24 por ciento de los accidentes mortales en España. Solo durante el año 2024, este factor fue determinante en más de trescientos siniestros con víctimas fallecidas.

Los expertos en seguridad vial recuerdan que, desde la implantación de los primeros planes de radares fijos en 2005, el número de muertes en carretera se ha reducido en un 75 por ciento, consolidando a los cinemómetros como herramientas eficaces para salvar vidas.

El foco de esta nueva remesa de radares se sitúa especialmente en las carreteras convencionales, que son las que concentran el mayor número de salidas de vía y colisiones frontales. Al instalar radares de tramo en lugares como Ávila, Madrid o Málaga, se busca garantizar una velocidad constante y segura en trayectos prolongados, evitando los frenazos bruscos ante un radar fijo y fomentando una conducción más responsable y fluida para todos los usuarios de la red viaria.