El 21 de diciembre de 2025, Angélica salió temprano en coche para hacer unos recados. Durante el trayecto, un corzo se cruzó en su camino. Al encontrarse de frente con el animal y al otro lado de frente con un camión, decidió desviarse hacia un terreno de pasto para evitar el impacto. El cinturón de seguridad le salvó la vida, aunque las consecuencias del accidente le provocaron una lesión medular.

"No hay que conducir cansada, porque los reflejos no son los mismos". Ahora Angélica concentra toda su fuerza en recuperarse. Tiene tres hijos por los que luchar y una gran ilusión: volver a estar con ellos, cuidarles y sacar a su familia adelante