El Consejo de Europa ha alertado del aumento de las formas de violencia contra las mujeres facilitadas por la tecnología y de conductas sexuales perjudiciales entre los jóvenes, y reclama mayores esfuerzos para prevenir la violencia antes de que se produzca.
Según explica en un comunicado Maria-Andriani Kostopoulou, presidenta de GREVIO, el organismo independiente encargado de supervisar la aplicación del Convenio de Estambul (el tratado del Consejo de Europa para prevenir y combatir la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica), no se trata de casos aislados, sino de patrones recurrentes que aparecen en distintos sistemas jurídicos, contextos sociales y regiones de Europa.
La tecnología facilita la violencia sexual contra las mujeres
En su informe sobre 2025, GREVIO afirma que la violencia digital contra mujeres y niñas aumentó rápidamente en los últimos años y se ha vuelto más compleja. Entre sus manifestaciones figuran el acoso en línea, la difusión no consentida de imágenes íntimas, el acoso mediante teléfonos y dispositivos de rastreo, y la sextorsión.
El informe advierte de que esta evolución va acompañada de una aparición más temprana de la violencia sexual y de conductas sexuales perjudiciales, tanto dentro como fuera de internet, una tendencia que el grupo de expertos de GREVIO vincula, entre otros factores, al consumo temprano de pornografía violenta.
En España e Italia, el organismo ha constatado que tanto las víctimas como los autores de violaciones grupales son con frecuencia menores de edad, y en Francia ha observado niveles muy elevados de violencia sexual contra menores, especialmente niñas, junto con una proporción significativa de agresores también menores de 20 años.
El papel de los algoritmos y los «me gusta»
Por ello, el informe reclama una estrategia de prevención que incluya una educación sexual integral adaptada a la edad y medidas para abordar el acceso a la pornografía, al tiempo que pide implicar a las escuelas, las familias, los gobiernos y las empresas tecnológicas.
El organismo señala que los algoritmos de las plataformas pueden amplificar contenidos misóginos que, aunque no vulneren explícitamente la legislación, contribuyen a crear entornos hostiles. Las propias dinámicas de las redes sociales, como los «me gusta», los contenidos compartidos y los ataques coordinados, pueden además reforzar comportamientos dañinos.
La prevención pasa por mejorar la alfabetización digital
Según los expertos, la prevención debe incluir también medidas para combatir los estereotipos de género y el discurso de odio sexista, mejorar la alfabetización digital y promover comportamientos respetuosos y no violentos entre hombres y niños. El informe destaca iniciativas desarrolladas en varios países para abordar la violencia digital, incluida la difusión no consentida de imágenes sexuales y la sextorsión, aunque considera que estas medidas siguen siendo insuficientes ante la dimensión creciente del fenómeno. El estudio advierte, además, de que las mujeres que ocupan puestos públicos, como periodistas, políticas, activistas o artistas, sufren de forma desproporcionada las manifestaciones digitales de la violencia, incluidos el acoso y el discurso de odio sexista.
La prevención, el «eslabón débil»
Como nota positiva, GREVIO señala en su informe que los países europeos han avanzado en la lucha contra la violencia contra las mujeres en general, especialmente mediante cambios legislativos y la ampliación de servicios especializados. Sin embargo, considera que la prevención sigue siendo uno de los eslabones más débiles de sus políticas.
El informe sostiene que las campañas de sensibilización son útiles, pero insuficientes, para modificar las normas sociales, los comportamientos y las desigualdades que pueden favorecer la violencia. Por ello, sus autores piden medidas de prevención sostenidas, con financiación adecuada y basadas en evidencia, en ámbitos como las escuelas, los lugares de trabajo, las comunidades y los entornos digitales.
El organismo destaca también programas desarrollados en varios países para abordar los estereotipos de género, promover relaciones saludables e implicar a hombres y niños en la prevención, así como iniciativas contra distintas formas de violencia digital. No obstante, advierte de que estas medidas siguen siendo demasiado limitadas, y señala que las organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres continúan afrontando una financiación inestable y a corto plazo.
