Imagina una breve discusión en internet. Nada fuera de lo común, un desacuerdo por política, deportes o música. Cierras el ordenador y continúas con tu día. De pronto, recibes una llamada de un número desconocido. Luego, otra. Las llamadas no se detienen y aunque, cuando contestas, nadie dice nada al otro lado de la línea, son inquietantes. Abres tu ordenador y ahí lo encuentras: tu nombre, apellido, fotografía y número de teléfono. El mismo usuario con el que habías discutido ha publicado en internet toda tu información. Acabas de ser víctima de doxing.
¿Qué es el doxing?
Este término proviene del inglés dox, un diminutivo coloquial para documentos. El doxing o doxeo es una práctica mediante la cual se expone información personal en línea para intimidar o poner en peligro a una persona. Documentos de identidad, números de teléfono, fotografías, direcciones domiciliarias: los hackers están a la caza de información sensible.
El doxeo es también una amenaza para la integridad física y emocional de las víctimas. Además de invadir la intimidad, en muchos casos busca provocar miedo, silenciar opiniones o facilitar otras formas de acoso.
¿Qué riesgos tiene y cómo evitarlo?
Además del impacto psicológico—ansiedad, estrés o sensación constante de vigilancia—, las víctimas pueden enfrentarse a acoso telefónico, campañas de odio en redes sociales, pérdida de empleo o incluso agresiones físicas. El doxing expone a suplantación de identidad, posibles extorsiones y facilita crímenes en línea como el phishing.
Sus consecuencias pueden afectar también a los familiares y amigos de la víctima.
Para evitarser víctima de doxing, los expertos recomiendan:
- Limita la información personal que compartes en redes sociales, especialmente datos como ubicación, nombre completo o rutinas diarias.
- Revisa la configuración de privacidad de tus cuentas. Siempre es mejor tener los perfiles en privado para controlar quién tiene acceso a tus imágenes e información.
- Utiliza contraseñas seguras para evitar una posible filtración de datos.
- Desconfía de formularios, test virales o aplicaciones que solicitan datos personales sin una razón clara.
- Practica ocasionalmente el egosurfing, para asegurarte que tus datos personales no estén publicados en internet.
La paradoja: el miedo al doxing en una red sin privacidad
Publicamos fotografías en redes sociales, etiquetamos a nuestros amigos y familiares, regalamos información privada cuando aceptamos políticas de privacidad y dejamos un largo rastro en internet que dice mucho sobre nosotros. ¿Por qué debería preocuparnos el doxing?
Aunque compartir datos se ha normalizado, perder el control sobre ellos y que se utilicen para intimidar o dañar, marca la diferencia entre la exposición voluntaria y el acoso.
Quizás el auge del doxing debería llevarnos a reevaluar nuestros hábitos en internet. No se trata de desaparecer de la red, sino de ser más conscientes de qué compartimos, con quién y con qué consecuencias. Proteger nuestra privacidad digital es, cada vez más, una forma de protegernos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos.
