OpenAI acaba de responder a esa pregunta. La compañía ha afirmado que ChatGPT comenzará a mostrar publicidad en las próximas semanas, inicialmente en Estados Unidos y, progresivamente, en otros mercados. Este será un cambio fundamental en cómo funciona una de las herramientas de inteligencia artificial más utilizadas.
El modelo“freemium” llega a la IA
La decisión de OpenAI no debería sorprendernos tanto, ya que es el mismo camino que han seguido plataformas como Spotify, YouTube o LinkedIn. El enfoque de ofrecer una versión gratuita financiada con publicidad y planes de pago para quienes quieran evitarla no es nada nuevo. Lo que sí resulta revelador es lo que este movimiento dice sobre la sostenibilidad económica de la inteligencia artificial generativa.
Según documentos financieros publicados, OpenAI podría acumular pérdidas operativas de hasta 74.000 millones de dólares hasta 2028, impulsadas principalmente por los costes de computación. Mantener los servidores que alimentan ChatGPT es muy caro, y la estrategia basada únicamente en suscripciones no está siendo suficiente. Sam Altman, CEO de OpenAI, había considerado la publicidad como"el último recurso". Pero parece que ahora ha llegado ese momento.
Cómo funcionará la publicidad
OpenAI ha detallado cómo será la experiencia publicitaria. Los anuncios aparecerán al final de las respuestas y solo cuando haya un producto o servicio patrocinado relevante para la conversación que estés manteniendo. La compañía promete que los anuncios estarán visiblemente separados del contenido orgánico y claramente identificados como publicidad.
Además, aseguran que las respuestas del chatbot seguirán basándose en lo que es objetivamente útil y no en intereses publicitarios. También afirman que las conversaciones no se compartirán ni se venderán a los anunciantes, aunque los usuarios podrán descartar anuncios o desactivar la personalización si lo desean. La publicidad no aparecerá en conversaciones sobre temas sensibles como salud, salud mental o política, y solo se mostrará a usuarios mayores de 18 años.
Lo que conviene tener en cuenta
Cuando afirman que los anuncios no influirán en las respuestas, hacen una promesa importante, pero difícil de verificar desde fuera. La opacidad de estos sistemas nos obliga a confiar en la palabra de la compañía. Como usuarios, no tendremos manera de saber si una recomendación es la mejor opción o si está sutilmente sesgada por intereses comerciales. Esta falta de transparencia merece, al menos, nuestra atención crítica.
También es importante analizar la cuestión de los datos. Aunque OpenAI promete que las conversaciones no se venderán a anunciantes, es evidente que necesitarán analizar algún tipo de información contextual para mostrar anuncios“relevantes y de calidad”. La línea entre importancia contextual y perfilado publicitario puede ser difusa en el mundo digital. Estas fronteras tienden a desdibujarse con el tiempo, y la historia de otras plataformas nos enseña a mantener cierta cautela.
Uno de los puntos fuertes de ChatGPT es el formato diálogo, que genera una confianza particular, casi como si conversáramos con alguien que nos asesora de forma desinteresada. Cuando ese espacio íntimo de consulta empieza a ocuparse con intereses comerciales, nuestra percepción cambia. Quizás esto genere escepticismo ante las respuestas, lo cual no es necesariamente negativo, pero sí altera la dinámica de uso que conocíamos.
Ser un usuario consciente
Otro punto importante es preguntarnos si realmente necesitamos usar ChatGPT para todo lo que lo utilizamos. Si eres un usuario habitual, este cambio es una buena oportunidad para revisar tu relación con la herramienta. Tal vez haya consultas que podrías resolver de otra manera o con la ayuda de otros modelos de lenguaje con sistemas de monetización distintos. A veces, reflexionar sobre nuestros hábitos digitales revela dependencias que no habíamos notado.
Sea cual sea tu decisión, mantén siempre una actitud crítica ante las respuestas de cualquier herramienta. Contrastar información, verificar fuentes y no aceptar todo al pie de la letra son prácticas fundamentales, con o sin anuncios de por medio.
Porque, al final, la incorporación de publicidad a ChatGPT no es solo una decisión empresarial de OpenAI. La tecnología tiene costes reales de servidores, energía, desarrollo, investigación… y alguien tiene que pagarlos. ¿Lo pagamos con dinero, con atención o con datos? Solo podremos tomar esa decisión si entendemos realmente las opciones.
