Hay compras que parecen surgir de la nada. Un vídeo en TikTok, una recomendación en una tienda online o una oferta que aparece justo cuando el comprador estaba pensando en cambiar de ordenador. La sensación de casualidad es cada vez menor: detrás de muchas de esas sugerencias hay sistemas de inteligencia artificial capaces de analizar hábitos de navegación, búsquedas e intereses para identificar qué productos tienen más probabilidades de captar la atención del usuario.

Esta tecnología también ha transformado el comercio electrónico de respuesta ultrarrápida. Plataformas como Shein utilizan el análisis de datos para detectar tendencias en redes sociales, lanzar pequeñas producciones y ampliar solo aquellos productos que tienen éxito. La IA no solo vende mejor, también decide qué merece la pena fabricar. Y cuando esas recomendaciones se combinan con descuentos limitados, avisos de escasez o un flujo constante de novedades, los algoritmos no solo predicen la intención de compra: también favorecen decisiones más impulsivas.

La compra empieza antes de añadir un producto al carrito

La inteligencia artificial ha convertido el proceso de compra en un sistema predictivo. Según explica Quartz, los algoritmos combinan información como el historial de navegación, las búsquedas, las compras anteriores o el tiempo que una persona dedica a mirar un producto para personalizar recomendaciones prácticamente en tiempo real. El objetivo, más allá de recomendar artículos similares, es identificar el momento en el que es más probable que el usuario compre algo.

El modelo de plataformas como Shein va un paso más allá. La BBC explica que la empresa monitoriza constantemente qué productos ganan popularidad en internet —especialmente, en redes sociales— para producirlos en pequeñas cantidades, comprobar su aceptación y aumentar rápidamente la fabricación de aquellos que tengan mayor demanda. Esta forma de trabajar reduce riesgos para las compañías, acelera el lanzamiento de novedades y refuerza la sensación de que siempre hay algo nuevo que comprar.

Como recuerda The Conversation, esta automatización también tiene una consecuencia menos visible: cuanto más delega el consumidor en las recomendaciones de la IA, menos espacio queda para comparar opciones o preguntarse si realmente necesita aquello que está a punto de comprar.

Cuatro hábitos para que los algoritmos no decidan por ti

Aunque no es posible esquivar por completo el radar de estas plataformas, sí que hay formas de limitar la información que utilizan para perfilar los hábitos de consumo.

  1. Revisar los permisos del móvil. Tanto Android como iOS permiten reducir la personalización de anuncios y controlar qué aplicaciones pueden rastrear la actividad del usuario. Dedicar unos minutos a revisar estos ajustes limita parte de la información que alimenta los perfiles comerciales.
  2. Borrar cookies e historial con frecuencia. También conviene eliminar periódicamente las cookies y el historial de navegación, o bien utilizar un navegador centrado en la privacidad. Cuantos menos datos acumulen las plataformas sobre los hábitos de compra, menos preciso será el perfil que elaboran.
  3. Auditar el rastreo. Existen extensiones para navegadores que muestran qué empresas recopilan datos mientras se visita una página web. Es una forma sencilla de ver cuánta información se genera durante una sesión de compra.
  4. Aplicar la regla de las 48 horas. Dejar cualquier compra no imprescindible en el carrito durante dos días antes de pagar ayuda a reducir las decisiones impulsivas provocadas por descuentos temporales o mensajes de escasez. Si pasado ese tiempo el interés desaparece, probablemente no fuese una necesidad real.

La inteligencia artificial sigue mejorando su capacidad para anticipar los gustos de los consumidores. De hecho, según datos publicados en la Revista Inteligencia Artificial, cada vez más personas utilizan herramientas de IA para comprar online. Precisamente por eso, desarrollar hábitos que permitan decidir con calma será una de las mejores formas de mantener el control sobre lo que se compra… y sobre por qué se compra.