Por primera vez desde el nacimiento de internet, las solicitudes de acceso automatizadas son más elevadas que los accesos ejecutados por usuarios reales. Cuando hablamos de estas conexiones automáticas, nos referimos a programas informáticos, rastreadores web y sistemas de inteligencia artificial. De hecho, según el último informe de la plataforma Cloudflare Radar, el 57,5 % de los accesos a las páginas web habituales proviene de estas herramientas automáticas, mientras que las visitas de seres humanos se quedan en un 42,5 %. Este fenómeno marca un antes y un después en la historia de la tecnología de consumo.
El rol de la inteligencia artificial
El uso masivo de los chats de inteligencia artificial ha acelerado este fenómeno, ya que necesitan consultar miles de páginas web cada segundo para recopilar información y ofrecer sus respuestas. Esta gran cantidad de visitas automáticas puede provocar problemas técnicos directos en las páginas de acceso libre.
Un estudio de la Universidad de Amberes analiza el caso concreto de Wikipedia. El documento detalla que el tráfico en esta enciclopedia digital crece de forma constante porque los creadores de inteligencia artificial extraen sus textos para entrenar a sus modelos de lenguaje. De hecho, el 65 % del trabajo más pesado para los ordenadores centrales de Wikipedia se debe a programas automáticos que buscan información secundaria de forma repetitiva. Esto acaba por reducir los recursos disponibles para los lectores reales y encarece el mantenimiento de la plataforma.
El aumento de las conexiones automáticas también se debe a las nueva cotidianidad de muchas empresas. El informe The 2025 AI Agent Index, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Cambridge, señala que el 62 % de las grandes compañías utiliza herramientas informáticas automatizadas en sus tareas de análisis. Estos programas se pasan las 24 horas del día revisando y extrayendo datos, y al no depender de un horario tradicional humano, multiplican de forma exponencial el número de movimientos en la red.
Riesgos de seguridad y el aumento de los programas delictivos
Los delitos informáticos también se han vuelto más eficaces debido al uso de la inteligencia artificial. Una investigación de la Universidad de Croacia expone como los programas automáticos maliciosos representan el 37 % de toda la actividad de internet. Estas herramientas buscan descifrar contraseñas de forma masiva, colapsan páginas web y roban datos confidenciales e información privada de los usuarios. Las barreras de defensa habituales ya no bastan contra ellos.
Esta nueva realidad genera un dilema sobre la propiedad intelectual y el derecho a la privacidad de los creadores de contenido. Los propietarios y administradores de las páginas web disponen de un mecanismo estándar para indicar a los programas automáticos que no entren a sus sitios. A pesar de esto, las nuevas herramientas de inteligencia artificial ignoran estas indicaciones “de cortesía” con frecuencia. Por esta razón, las empresas afectadas se ven obligadas a instalar sistemas de protección mucho más complejos, como sistemas bloqueo activos mediante cortafuegos de aplicación web (WAF).
El reto de la identidad digital
La ausencia de un marco regulatorio global unificado dificulta la protección de las creaciones humanas frente al rastreo masivo automatizado y la red necesita métodos de identificación nuevos para asegurar la privacidad de los usuarios. De hecho, las herramientas tradicionales para comprobar que detrás de una pantalla hay una persona real se han quedado obsoletas: los míticos recuadros donde el usuario selecciona imágenes para demostrar que no es un robot, por ejemplo. La realidad es que cualquier inteligencia artificial actual ya es capaz de resolver estos formularios con mayor velocidad y precisión que un ser humano.
