Marzo de 2026 marca un punto de inflexión en la estrategia de computación espacial de Meta Platforms. Tras un periodo de inversión intensiva en el desarrollo de mundos virtuales, la compañía ha anunciado una reestructuración de Horizon Worlds. A partir del 15 de junio de 2026, la empresa priorizará el acceso a este ecosistema a través de dispositivos móviles y de escritorio, alejándose de su planteamiento original centrado casi exclusivamente en la realidad virtual(RV).
De la inmersión total al ecosistema móvil
El cambio en Horizon Worlds no supone una desaparición de la plataforma, sino una evolución en su modo de consumo: pasará a ser una experiencia optimizada para pantallas“planas” y navegadores web. Esta decisión busca resolver uno de los principales obstáculos que ha enfrentado el proyecto: la limitada base de usuarios activos, que no lograba superar unos pocos cientos de miles mensuales, ya que la inversión en las gafas especiales es alta.
Aunque inicialmente se barajó la posibilidad de cesar el soporte para realidad virtual, la compañía rectificó parcialmente tras escuchar a su comunidad. El CTO de Meta, Andrew Bosworth, confirmó que mantendrán la compatibilidad con los juegos y espacios ya existentes en realidad virtual, pero que el grueso de la innovación y los nuevos desarrollos se dirigirán ahora al motor móvil de Horizon.
Un reequilibrio financiero
La decisión de Meta responde, en gran medida, a la necesidad de equilibrar unos balances financieros que han reflejado el alto coste de la innovación en hardware. Según los datos analizados por Business Insider, la unidad Reality Labsha registrado pérdidas operativas que ya alcanzan los 80.000 millones de dólares desde finales de 2020.
Solo en el ejercicio de 2025, el déficit operativo alcanzó los 19.100 millones de dólares, una cifra ligeramente superior a los 17.700 millones de 2024, tal como detalla el informe de Bitget News. Estas cifras evidencian que los costes de mantenimiento y desarrollo de la infraestructura virtual seguían creciendo a un ritmo superior al de los ingresos.
Una tendencia compartida por los gigantes tecnológicos
Meta no es la única compañía que ha modulado sus ambiciones en este campo. Disney ha procedido al cierre de su unidad de metaverso, una decisión que ha afectado a unos 50 empleados dedicados a explorar nuevas formas de narrativa interactiva. El gigante del entretenimiento centra ahora sus esfuerzos en la eficiencia de su negocio de streaming.
Microsoft también ha redefinido su hoja de ruta al retirar su plataforma independiente Mesh para integrarla de forma nativa como“eventos inmersivos” dentro de Teams, reconociendo que el valor para las empresas reside en la colaboración funcional y no en mundos virtuales autónomos.
Incluso Apple, con el lanzamiento de su Vision Pro, ha experimentado los desafíos de un mercado de hardware premium. Informes de la consultora IDC estiman que los envíos del dispositivo se situaron en torno a las 45.000 unidades en el último trimestre de 2025. Esta cifra, de nicho para un lanzamiento de su categoría, sitúa al visor más como una herramienta profesional especializada que como un producto de consumo masivo para un público general.
Fatiga digital y desconexión selectiva
Este giro estratégico que están dando las tecnológicas refleja una respuesta clara a los cambios en el comportamiento del usuario. Guillermo Tenorio Cueto, experto en entornos digitales, describe este fenómeno en El Economista como una“fatiga digital” estructural: un cansancio derivado de la exigencia de atención que imponen las pantallas y, especialmente, los entornos inmersivos. El uso de gafas de RV exige una carga cognitiva y un aislamiento del entorno físico que muchos usuarios perciben como excesivo si no existe una utilidad clara y directa.
De hecho, en nuestro artículo ¿Y si el futuro no era digital? ya hablamos sobre“el retorno hacia lo físico” y la“desconfianza creciente hacia lo intangible”. Este fenómeno ha ido impulsando una tendencia hacia la“desconexión selectiva” y la búsqueda de herramientas que respeten la salud mental y la atención. Y en este contexto, la propuesta de trasladar nuestra actividad social cotidiana a un entorno virtual choca con el deseo de muchos ciudadanos de mantener su autonomía identitaria y física.
En definitiva, la tendencia actual nos confirma que el futuro digital no pasa por aislar al usuario en un entorno virtual, sino por desarrollar herramientas que se adapten a nuestra vida cotidiana y respeten nuestra atención en el mundo real.
