En las aulas se respira una ansiedad palpable. Para los estudiantes que miran de reojo el mercado laboral, la inteligencia artificial generativa ya no es una tecnología de película, es una suerte de rival que redacta informes, organiza datos y programa en segundos. Un estudio de Harvard alimenta el nerviosismo al desvelar que las empresas que integran inteligencia artificial en sus procesos han recortado hasta un 7,7 % de su plantilla júnior en apenas un año y medio. Sin embargo, los expertos piden calma y perspectiva global: no estamos ante el fin de la incorporación al mercado laboral, sino ante un profundo desajuste entre la oferta tradicional y las nuevas demandas del tejido empresarial.

Para Silvia Leal, experta en tecnología y tendencias y doctora en Sociología, el temor de los jóvenes está plenamente justificado. Según detalló en una entrevista con Levanta la cabeza, este miedo responde a una realidad tangible, no a un sesgo alarmista: “Hay una realidad, y es que las empresas han bajado las contrataciones de jóvenes. El otro día leí un informe, por ejemplo, de que en el caso de las empresas de servicios más grandes del país han bajado las contrataciones [de jóvenes] un 30 %”.

Del trauma a corto plazo a los 170 millones de oportunidades

En su artículo "Cuando la IA sustituye al becario: ¿Está en riesgo el futuro del talento joven?", Leal explica que la raíz de esta situación es que las herramientas digitales están asumiendo las tareas mecánicas y sencillas que antes servían de escuela para los perfiles júnior. A este fenómeno, se suma una barrera técnica en los procesos de selección: los algoritmos descartan automáticamente a jóvenes talentosos por el mero hecho de no pasar un filtro estándar. Ese filtro es contar con, al menos, seis meses de experiencia laboral. Con todo, la experta recalca que el núcleo del problema radica en un profundo desajuste de talento y en la falta de transparencia de las ofertas actuales.

Estamos en un momento traumático en el corto plazo, hasta que las cosas se ponen en su sitio, afirma Leal, apelando a la calma y apoyándose en las previsiones del Foro Económico Mundial, que estima que esta transición tecnológica destruirá 97 millones de puestos de trabajo, pero creará otros 170 millones. La paradoja es total: mientras las vacantes para puestos júnior caen en picado por visiones empresariales cortoplacistas, las compañías sufren para encontrar talento digital cualificado y muchas pequeñas y medianas empresas claman por profesionales que sepan exprimir la IA de forma estratégica.

La clave para los estudiantes reside en entender que la IA no es perfecta: es una herramienta propensa a alucinar y cometer errores si no cuenta con dirección humana. Las empresas no buscan sustitutos mecánicos; buscan supervisores capaces de aportar pensamiento crítico, creatividad y estrategia. En sus declaraciones, la experta desmonta los discursos catastrofistas: ¿Llega la IA y destruye los empleos? No, sigue automatizando tareas y convierte los trabajos […] en algo mucho más interesante, y, voy a decir también, divertido.

Nuevas vías para un aprendizaje sin aulas ni fronteras

Ante este panorama, el modelo clásico de un título universitario que equivale a un trabajo para toda la vida ha quedado obsoleto. Leal incide en que los jóvenes necesitan llegar al mercado laboral con una base sólida de competencias humanas e insustituibles. Para lograrlo, destaca el papel de los caminos alternativos de formación digital, como los cursos abiertos en línea (MOOC), que permiten acceder a formación gratuita de universidades de élite como Harvard o Stanford y son un complemento idóneo para el sistema tradicional.

De igual forma, la experta advierte de que no se puede delegar la solución únicamente en el entorno familiar: No echemos la responsabilidad a las familias, las familias están igual de perdidas […]. Yo creo que es un tema de empresas, de gobiernos y de medios de comunicación. Es un problema de todos, porque lo que está detrás es el futuro del mercado laboral del país y el futuro de nuestros jóvenes, y no se está haciendo lo suficiente”.

Para romper este círculo de ansiedad en las aulas, Leal concluye con una invitación directa a la acción y al análisis de los datos reales: Les animaría a leer los informes donde se habla de las dos caras de la moneda, la buena y la mala, que requiere que te adaptes y te esfuerces. No nos podemos quedar con la negativa. Leal, que se define como una optimista con datos, defiende que los saltos tecnológicos crean más bienestar y más puestos de trabajo de los que destruyen: es cuestión de aprender a trabajar en una nueva simbiosis entre humanos y máquinas.