Meta ha dado un paso clave en la seguridad de su aplicación de mensajería más popular. A partir de marzo de 2026, WhatsAppha permitido la creación de“cuentas gestionadas por padres”, una función diseñada para que los preadolescentes puedan comunicarse con seguridad en un entorno controlado.
La medida implantada responde a una realidad detectada por el estudio“Infancia, adolescencia y bienestar digital” de UNICEF: en España, los niños reciben su primer teléfono móvil a una edad media de 10,8 años. Ante la presión de reguladores y expertos en salud mental, la plataforma busca ofrecer una alternativa supervisada que evite que los menores naveguen sin protección en una red diseñada originalmente para adultos.
El funcionamiento de las cuentas supervisadas
Este nuevo sistema de WhatsApp está pensado para los menores de 14 años en España, que es la edad mínima legal para dar consentimiento digital. Para configurar esta función, los padres necesitarán tener a mano tanto el teléfono de su hijo como su propio dispositivo. El proceso se completa escaneando un código QR que vincula las dos cuentas y otorga al adulto el control sobre tres aspectos fundamentales:
- Gestión de contactos:el menor no puede añadir a nadie a su agenda ni recibir mensajes de desconocidos sin que el padre lo autorice.
- Control de grupos:el adulto decide en qué grupos de chat puede participar el menor, evitando la entrada en comunidades no deseadas o peligrosas.
- Bloqueo de mensajes temporales:el menor no puede activar la función de borrado automático de chats. Esto asegura que las conversaciones no desaparezcan por sí solas, permitiendo que los padres puedan revisarlas si sospechan de alguna situación de acoso o riesgo.
Es importante destacar que todas estas opciones y los ajustes de privacidad están protegidos por un PIN que eligen los padres de 6 dígitos en el dispositivo administrado. Esto garantiza que solo los adultos puedan modificar la configuración, siempre y cuando no compartan dicho código con el menor.
Más prevenciones en redes sociales
Este movimiento de WhatsApp se suma a otros esfuerzos de la industria por proteger la salud mental de los más jóvenes.Por un lado, Instagram ha lanzado recientemente en Europa las“Cuentas de adolescente”, las cuales son privadas por defecto. Además, incluyen un“Modo descanso” que silencia notificaciones de 22:00h a 7:00h y filtros estrictos para evitar la aparición de contenidos sensibles. De hecho, hace apenas unos días analizábamos cómo Instagram avisará a los padres si sus hijos buscan contenido relacionado con el suicidio o las autolesiones, una medida que busca prevenir situaciones de riesgo extremo.
Por otro lado, existe también la sincronización familiar de TikTok, que permite a los padres enlazar su cuenta con la del menor para limitar el tiempo de uso diario y decidir si puede usar el buscador de la aplicación. Además, la mensajería directa está desactivada por defecto para los menores de 16 años.
Y por su parte, YouTube también ofrece experiencias supervisadas en tres niveles de contenido ajustados a la madurez del menor(Explorar, Explorar más y Casi todo YouTube). Recientemente, ha añadido controles específicos para limitar el tiempo que pasan viendo“Shorts”.
La advertencia de los expertos
Aún así, todas estas medidas no impiden que la llegada del móvil a una edad tan temprana“pase factura física y mental”, tal y como asegura el director científico del estudio de UNICEF, Antonio Rial. En su investigación, advierte que estamos ante un problema de salud pública.
Los datos son alarmantes: cuando existe un uso inadecuado de la tecnología, los problemas de ansiedad o depresión se triplican, y la tasa de riesgo suicida se multiplica por tres o por cuatro. Rial critica duramente a las tecnológicas, afirmando que“la industria hace negocio causando daño a los menores y lo sabe perfectamente”.
Por su parte, el psicólogo Marc Masip insiste en que no se debe entregar un smartphone antes de los 16 años, ya que el cerebro no es lo suficiente maduro como para gestionar de forma sana y racional los impulsos. Ofelia Tejerina, de la Asociación de Internautas, añade que el Estado debe ayudar a las familias con leyes claras, pero que la responsabilidad educativa final sigue siendo de los padres.
Así mismo, tal y como explicamos en nuestro análisis sobre si realmente importa la edad a la que se recibe el primer smartphone, los estudios científicos asocian el acceso demasiado temprano con la aparición de problemas como la baja autoestima y la inestabilidad emocional en el futuro. Por eso, creemos que es fundamental reflexionar sobre la preparación de los menores antes de darles acceso a estas plataformas.
Un pacto de confianza para el hogar
Teniendo en cuenta todo esta información, desde Levanta la Cabeza, recordamos que la mejor herramienta de prevención es el acuerdo mutuo. Para facilitarlo, ponemos a disposición de las familias el Acuerdo entre padres e hijos, un documento sencillo para pactar normas de uso antes de entregar el primer dispositivo.
Entre las recomendaciones básicas para este pacto destacamos:
- Dormitorios libres de tecnología:los móviles deben cargarse fuera de la habitación para asegurar el descanso.
- Comidas sin pantallas:fomentar la comunicación cara a cara durante los momentos familiares.
- Control no invasivo:usar el control parental para proteger, pero respetando siempre la intimidad del menor.
Que las nuevas funciones de WhatsApp son una ayuda técnica valiosa, es un hecho. Pero la seguridad real depende de la educación en valores y del ejemplo que los adultos dan diariamente de sus teléfonos.

Si quieres saber más sobre jóvenes y tecnología, puedes echar un ojo a lo que hacen en Fundación Atresmedia.
