Expertos en psicología consultados por EFE Salud destacan que el éxito de España demuestra cómo el trabajo colectivo, la gestión de los errores, la resiliencia y el liderazgo compartido pueden convertirse en herramientas valiosas tanto para los adultos como para niños y adolescentes.
El equipo potencia al individuo
Una de las principales lecciones que deja el triunfo de la selección es la importancia del grupo. El psicólogo Sergio García explica que un equipo bien coordinado no anula el talento individual, sino que lo potencia y libera a cada persona de la presión de tener que resolver todo por sí sola. En la misma línea, la psicóloga Raquel Huéscar señala que cuando existe cohesión grupal se genera una sinergia que permite conseguir resultados superiores a los que podría alcanzar cada miembro por separado. Esa cohesión implica dejar a un lado los objetivos individuales para centrarse en una meta común, favoreciendo además el respeto, la comunicación eficaz y el sentimiento de pertenencia. Para la directora de Activa Psicología, Natalia Ortega, la imagen que transmite la selección española resulta especialmente positiva para niños y adolescentes. A su juicio, el equipo refleja que tener talento no significa acaparar protagonismo, sino contribuir para que el conjunto funcione.
Los especialistas coinciden en que otro aprendizaje importante consiste en entender que la autoestima no debe construirse únicamente sobre la idea de destacar por encima de los demás. Sergio García defiende que sentirse parte de un grupo y disfrutar formando parte de él fortalece mucho más a la persona que la necesidad constante de ser el mejor. Ortega añade que cuando un menor percibe que su aportación cuenta, aunque no sea la más visible, desarrolla una autoestima más sólida basada en colaborar, apoyar y sentirse útil. Las psicólogas consideran que este modelo de equipo cobra todavía más importancia en un contexto social donde las comparaciones y la búsqueda de reconocimiento individual están muy presentes. Natalia Ortega recuerda que las redes sociales refuerzan continuamente la idea de destacar, cuando el crecimiento emocional también implica aceptar que no siempre se ocupa el centro de atención, aprender a acompañar a otros y alegrarse de sus éxitos. Por su parte, Huéscar advierte de que el fútbol también muestra cómo se puede pasar rápidamente de ser un héroe a recibir críticas cuando los resultados cambian. En su opinión, esta realidad puede servir para enseñar a niños y adolescentes que la valoración de los demás no debe definir completamente la autoestima.
Aprender del error y desarrollar resiliencia
Otra de las enseñanzas que destacan los expertos es la forma en que la selección afronta los errores durante los partidos. Según Ortega, en un verdadero equipo los fallos no sirven para señalar a quien se equivoca, sino para apoyarle y ayudarle a mejorar. Esta visión permite comprender que cometer errores forma parte del aprendizaje y favorece el desarrollo de la tolerancia a la frustración. Los especialistas también reflexionan sobre el papel del liderazgo dentro de un grupo. Para Sergio García, un buen líder no es quien da órdenes constantemente, sino quien sabe interpretar qué necesita el equipo en cada momento y actúa en beneficio del conjunto. Además, recuerda que el rol de cada persona puede cambiar según las circunstancias, siempre al servicio del objetivo común.
Huéscar considera que el liderazgo combina capacidad técnica con inteligencia emocional, generando confianza y motivación entre los integrantes del grupo. Natalia Ortega concluye que los equipos más eficaces no siempre están formados por las personas más brillantes individualmente, sino por aquellas en las que existe confianza, cooperación, buena comunicación y compromiso colectivo. Según destaca, cuando disminuye la necesidad de protagonismo y aumenta la implicación con el grupo, mejoran tanto los resultados como el ambiente en el que se desarrolla el trabajo. Así, más allá del título mundial, la forma de jugar de la selección española ofrece una valiosa lección sobre la importancia del trabajo en equipo, la colaboración, la resiliencia y la capacidad de crecer junto a los demás.
