La psicóloga general sanitaria y deportiva Ana de Cevallos explica que, probablemente, con el paso del tiempo se recordará tanto el título como la forma de conseguirlo. En su opinión, la selección ha construido una narrativa basada en un equipo joven, con una identidad muy definida, que ha priorizado el juego colectivo sobre el individualismo y ha mantenido una gran estabilidad competitiva durante todo el campeonato.
¿Por qué una victoria deportiva puede hacer llorar?
Las lágrimas y la emoción vividas por muchos aficionados tras el triunfo tienen una explicación psicológica. Según De Cevallos, el deporte posee una enorme capacidad para despertar emociones compartidas y fortalecer el sentimiento de pertenencia. Cuando una selección representa a un país, deja de ser únicamente un equipo para convertirse en un símbolo con el que millones de personas se identifican. Desde la psicología social, explica, una parte importante de la identidad de cada individuo es colectiva, ya que las personas forman parte de grupos como la familia, la ciudad o el propio país. Por ello, cuando ese grupo alcanza un logro extraordinario, muchas personas lo experimentan como si fuera un éxito propio.
La psicóloga añade que el deporte también genera memoria colectiva. Como ejemplo, recuerda que durante los últimos días muchas personas compartían en redes sociales dónde se encontraban cuando España ganó el Mundial de 2010. A su juicio, la imagen transmitida por la selección durante este campeonato, basada en el juego colectivo, la serenidad, los valores y la confianza, ha favorecido además una mayor conexión emocional con la afición. Desde el punto de vista biológico, una victoria deportiva de estas características activa el sistema de recompensa del cerebro. Según De Cevallos, se produce una importante activación de los circuitos dopaminérgicos, relacionados con la motivación y el placer. La liberación de dopamina no responde únicamente al hecho de ganar, sino a que la recompensa supera las expectativas después de un proceso emocional muy intenso.
Un ejemplo del valor del esfuerzo
No obstante, la experta considera que el efecto psicológico es aún más relevante. Durante unas horas o incluso varios días aumenta la sensación de pertenencia, disminuye el aislamiento social y personas que no se conocen comparten las mismas emociones. Además, sostiene que vivir este tipo de experiencias colectivas favorece procesos de sincronización emocional y puede incrementar la liberación de oxitocina, una hormona vinculada a los vínculos sociales. Para Ana de Cevallos, el triunfo de España también deja una enseñanza sobre la importancia del esfuerzo sostenido y la constancia.
Recuerda que detrás de cada jugador existe una historia de trabajo y preparación que, en muchos casos, se ha prolongado durante años para llegar a un momento decisivo de apenas noventa minutos. En una sociedad muy orientada a los resultados inmediatos, considera que este tipo de éxitos ayudan a recordar que el rendimiento es consecuencia de numerosos pequeños hábitos mantenidos en el tiempo. La psicóloga cree que los deportistas constituyen un ejemplo especialmente valioso para niños y adolescentes, ya que muestran que los logros importantes rara vez se consiguen de forma inmediata y que el compromiso, la disciplina y el trabajo a largo plazo son elementos fundamentales para alcanzar cualquier objetivo.
