El debate sobre el futuro del automóvil gira hoy en día en torno a conseguir vehículos más sostenibles, más autónomos y más asequibles. Sin embargo, la realidad del mercado muestra una cara distinta de este fenómeno: en España se importa un número elevado de coches procedentes del extranjero con más años de antigüedad de lo aconsejable.

El parque móvil español está muy envejecido. Así lo confirma el Registro Nacional de Vehículos de la DGT: de los más de 37 millones de vehículos que había en España en 2025, alrededor de 29 millones tenían más de nueve años, y la antigüedad media del parque se situaba en 14,6 años.

Pero el problema no se limita a que los conductores españoles alarguen la vida útil de sus coches: el auge del mercado de ocasión ha impulsado también la importación de vehículos de segunda mano que, en muchos casos, llevan ya más de una década circulando. La mayoría de estas matriculaciones proceden de países del Espacio Económico Europeo (EEE), lo que implica que estos coches reciben una matrícula española nueva al entrar en el país. Coral Sevillano, subdirectora adjunta de Vehículos de la DGT, explica que cuando se importa desde el EEE un vehículo con varios años de antigüedad, su entrada en el Registro Nacional de Vehículos computa como una nueva matriculación, aunque la vida útil real del coche sea evidentemente menor.

Compras de ocasión: la mitad, con más de 10 años

Los datos de matriculación del primer trimestre de 2026 confirman esta tendencia. Aproximadamente el 11% del total de nuevas matriculaciones en España (55.241 unidades) correspondió a vehículos usados, con una edad media de 10,5 años. De ellos, 11.738 (el 21,3%) tenían ya más de 15 años. Entre los turismos usados adquiridos en el extranjero, la edad media era de 10,4 años, mientras que en las furgonetas se situaba en 8,4 años y en el segmento de 4x4 y SUV en 9,4 años.

Lo ideal para una correcta renovación del parque móvil sería la compra de vehículos seminuevos (de menos de dos años, procedentes en su mayoría de flotas premium) o de coches de entre 2 y 5 años. Frente a ese escenario, un 30% de los vehículos importados tenía entre 5 y 10 años, un rango que al menos cumple con la normativa Euro 5 o Euro 6 y que suele orientarse a la renovación del coche particular. El 43,2% restante correspondía a vehículos de entre 10 y 30 años, que no pueden obtener etiqueta ECO o CERO y pueden tener prohibida la entrada en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de las ciudades de más de 50.000 habitantes.

Alemania lidera las importaciones, Francia trae los coches más viejos

La mayor parte de los vehículos usados importados que llegan a España procede de países de la Unión Europea, un 86,6% del total, con Alemania a la cabeza, origen del 44,1% de estas importaciones. A diferencia de lo que ocurre con vehículos usados de otras procedencias, los coches alemanes que llegan a España cumplen en su mayoría con la normativa de emisiones y seguridad Euro 6 de la Unión Europea, y además lideran la importación de vehículos electrificados.

En el extremo opuesto se sitúan los vehículos procedentes de Francia (23,5% de las importaciones), que presentan una media de edad tan elevada que ni siquiera pueden optar a un distintivo ambiental. En una posición intermedia se encuentran los coches procedentes de Bélgica (14,9%), Países Bajos (8,8%) e Italia (8,7%), categorizados como vehículos de gama media.

Los riesgos de un parque envejecido

Los riesgos de contar con un parque móvil anticuado han sido señalados en numerosas ocasiones por los distintos actores de la movilidad en España. Fabricantes, usuarios y autoridades coinciden en que estos vehículos más antiguos carecen de los últimos sistemas de seguridad, tanto activa como pasiva, presentes en los modelos de nueva fabricación. Entre ellos destacan los sistemas de ayuda a la conducción (ADAS), que la normativa europea ha convertido en elementos obligatorios en los turismos nuevos fabricados y matriculados, dada su eficacia a la hora de reducir situaciones de riesgo para todos los usuarios de la vía.

Entre las tecnologías de seguridad ausentes en los vehículos anteriores a la norma Euro 6 se encuentra el control de estabilidad (ESC/ESP), obligatorio desde noviembre de 2014 y que reduce aproximadamente en un 25% los vuelcos y las pérdidas de control; el frenado automático de emergencia (AEB), obligatorio desde julio de 2022 y que previene alrededor del 30% de las colisiones traseras a baja velocidad; el limitador inteligente de velocidad (ISA), obligatorio desde julio de 2024 y ausente en toda la flota anterior a esa fecha; y la llamada automática de emergencia al 112 (eCall), obligatoria desde marzo de 2018, que reduce el tiempo de intervención en caso de accidente. A la falta de estas ayudas a la conducción se suma también un menor avance en la descarbonización y en la mejora de la calidad del aire.

Nuevos viejos: una práctica legal pero con efectos negativos

Dotar de una matrícula española nueva a vehículos procedentes de la Unión Europea, aunque no cumplan con la última normativa de seguridad —la Euro 6—, es totalmente legal: respeta el principio de libre circulación de mercancías y se ajusta a los reglamentos vigentes sobre matriculación y homologación. Aun así, los efectos de la entrada de estos vehículos usados suelen ser negativos en conjunto: aumentan de forma artificial la edad media del parque español, ralentizan su renovación, prolongan el uso de tecnología más antigua y suponen un mayor desconocimiento sobre el estado real del vehículo, como su historial de ITV, posibles defectos o el mantenimiento realizado.

Coral Sevillano matiza que el efecto depende mucho del vehículo que se sustituye: si un coche usado europeo fabricado cumpliendo la norma Euro 5 de 2013 sustituye a un vehículo español de 2005, la seguridad del conjunto mejora; pero si esa compra impide adquirir un vehículo nuevo con todos los ADAS obligatorios, el efecto es el contrario. Según la subdirectora, los datos de marzo de este año, con un 21,5% de las nuevas matriculaciones de usados correspondientes a vehículos de más de 15 años, apuntan a la necesidad de políticas que incentiven el achatarramiento de los coches más antiguos.

La realidad es que los motivos por los que los españoles optan por comprar en el mercado de ocasión son variados, y entre ellos se encuentra la incertidumbre ante la evolución de la tecnología y los carburantes, aunque el factor económico sigue siendo el principal. En este sentido, uno de los aspectos positivos de esta tendencia de compra es que, a pesar de tratarse de vehículos ya con ciertos años, normalmente sustituyen a coches todavía más antiguos, lo que facilita la renovación del parque entre las rentas más bajas.