El verano presenta condiciones particulares que hay que tener muy en cuenta para que nuestro trayecto transcurra con la mayor seguridad posible y sin sobresaltos, ya que normalmente hace mucho calor y las distancias a recorrer son largas.
Revisar el vehículo y planificar la ruta
Antes de salir a la carretera es muy recomendable llevar el coche al taller para que le hagan una puesta a punto y comprueben que todo está correcto. Si se ha hecho hace poco, algo fundamental es comprobar el estado de los neumáticos y que la presión del aire es acorde a la carga del vehículo. Además, estudiar la ruta que vamos a hacer, comprobar el estado de las carreteras y ver dónde están las estaciones de servicio y las áreas de descanso nos evitará sorpresas inesperadas durante el viaje. El GPS puede ser un buen aliado en esta planificación, junto con la consulta previa del estado del tráfico y de las condiciones meteorológicas.
Evitar las horas de más calor y parar cada dos horas
Los mejores momentos para viajar son las madrugadas, las mañanas o al atardecer. Conducir con un exceso de calor dentro del vehículo aumenta hasta el 20% el riesgo de sufrir un accidente, por lo que lo aconsejable es que la temperatura en el interior del coche se mantenga entre 20 y 23 grados. A esto se suma la importancia del descanso: el cansancio es uno de los peores enemigos al volante porque aumenta el tiempo de reacción, empeora la toma de decisiones y reduce la visión periférica. Se recomienda parar, alrededor de 20 minutos, cada dos horas de conducción o cada 150-200 kilómetros recorridos, aprovechando además para estirar las piernas y activar la circulación.
Hidratación y comidas ligeras
Lo mejor para combatir las altas temperaturas es hidratarse, así se evita sufrir un golpe de calor, muy peligroso cuando se está al volante. Hay que beber agua, zumos o bebidas isotónicas aunque no se sienta sed, y evitar por completo el alcohol antes y durante la conducción. Asimismo, conviene evitar las comidas copiosas, ya sea antes de emprender el viaje o durante una de las paradas, para no tener digestiones pesadas que produzcan somnolencia; es preferible optar por alimentos ligeros y bajos en grasas.
Vestimenta, gafas de sol y sin prisas
Usar gafas de sol y los parasoles del vehículo ayuda a evitar deslumbramientos, que suponen un riesgo tanto para los ocupantes del coche como para los usuarios vulnerables de la vía. También es importante ir vestido con prendas ligeras y holgadas, preferiblemente de fibras naturales que permitan la transpiración, y calzar zapatos o zapatillas que sujeten bien el pie, evitando las chanclas: aunque conducir con ellas no está expresamente prohibido, no es un calzado adecuado y un agente podría sancionarlo con una multa de 80 euros en aplicación del artículo 18 del Reglamento General de Circulación. Por último, lo más importante es llegar al destino sin prisas: hay que respetar las normas de tráfico, conducir con seguridad y sin superar los límites de velocidad, y si aparece un atasco, la mejor herramienta es la paciencia.
Cómo evitar un golpe de calor en el coche
Aparcar a la sombra evita que el interior del vehículo se sobrecaliente: según un estudio, con una temperatura exterior de 35 grados, el habitáculo de un coche puede alcanzar hasta los 55 grados, y la Dirección General de Tráfico (DGT) señala que cuando la temperatura exterior llega a los 39ºC, zonas como el reposacabezas pueden alcanzar 70ºC. Colocar el parasol puede rebajar más de 10 grados la temperatura interior. Nunca hay que dejar a menores o mascotas solos dentro del vehículo, ya que la temperatura sube en pocos minutos y puede resultar muy peligroso, y conviene tener cuidado al tocar elementos como el salpicadero, el volante o los asientos, que pueden alcanzar hasta 80 grados si han estado expuestos al sol.
Antes de entrar en el coche es recomendable ventilarlo abriendo las puertas unos minutos; bajar las ventanillas apenas rebaja unos 2 grados y no es suficiente por sí solo. Para usar el aire acondicionado, lo aconsejable es no bajar de los 22-24 grados y evitar ponerlo al máximo de golpe, ya que puede provocar un choque térmico. También ayuda lavar el coche con frecuencia, para mantenerlo fresco y airado, y elegir bien dónde aparcar en zonas forestales, evitando el contacto del tubo de escape con matorrales secos, que podría provocar un incendio.
Síntomas de calor excesivo al volante
El calor puede afectar a la conducción sin que el conductor se dé cuenta. Los principales síntomas de un calor excesivo para el cuerpo son sudoración abundante, palidez, pulso acelerado, calambres, mareos, cansancio e incluso sensación de intranquilidad y agresividad. Además, el calor puede ocasionar somnolencia y retrasar la capacidad de respuesta al conducir, aumentar las distracciones, disminuir la concentración y generar cambios en la percepción del entorno. Ante cualquiera de estos síntomas, lo recomendable es parar en un área de descanso hasta recuperarse por completo.
La importancia del parabrisas
Los cristales de un vehículo, especialmente el parabrisas, son un elemento clave para la seguridad, ya que el 90% de la información que recibimos al conducir nos llega por la vista. Además, en el parabrisas se alojan los principales sensores de los sistemas ADAS, los asistentes de seguridad que alertan al conductor de una salida del carril o de la frenada de emergencia. Por eso es muy importante no solo llevar los cristales limpios, sino realizar un correcto mantenimiento para que la visibilidad sea total: limpiar el parabrisas con los productos adecuados, revisar que las escobillas funcionen correctamente en caso de lluvia, y comprobar regularmente el nivel del líquido limpiaparabrisas, que en verano suele consumirse con más frecuencia.

