Durante el año 2025, el centro atendió a más de 1.200 pacientes, de los cuales 233 fueron nuevos ingresos. Entre ellos, el ciclismo destacó negativamente, acumulando nueve de los quince accidentes deportivos registrados y sumando, además, un fallecimiento. Esta tendencia pone de manifiesto que la vulnerabilidad sobre dos ruedas no deja de crecer, afectando a usuarios que, en muchos casos, no perciben el riesgo real de una caída.

Aunque las caídas accidentales siguen siendo la causa traumática número uno en el cómputo global, la bicicleta ha superado con creces a otras actividades como la escalada, el surf o el senderismo en la gravedad de sus consecuencias. El perfil medio de estos pacientes traumáticos ronda los 46 años, con una abrumadora mayoría de hombres. Estos datos sugieren que la práctica del ciclismo, ya sea por ocio o como medio de transporte vial, requiere una atención especial en materia de seguridad para evitar que una jornada de deporte termine en una situación de paraplejia o tetraplejia.

Caídas y tráfico: las otras sombras de la vía

El informe detalla que, dentro de las causas traumáticas, las caídas (58 casos) y los accidentes de tráfico (35 casos) completan el podio de la siniestralidad. Es especialmente relevante que las caídas desde la propia altura afecten a una población más envejecida, con una media de 63 años, mientras que los siniestros viales se reparten de forma casi equitativa entre coches y motos.

Además, el entorno laboral sigue siendo un escenario crítico, con 19 lesiones medulares calificadas como accidente de trabajo, muchas de ellas derivadas de golpes por objetos o caídas en altura. En cuanto a la gravedad de las lesiones, el equilibrio es delicado: 108 de los nuevos pacientes ingresaron con tetraplejia y 114 con paraplejia. Más de la mitad de estos casos (54,5 %) fueron de origen traumático, lo que significa que fueron eventos súbitos y, en su gran mayoría, evitables.

El Hospital de Parapléjicos, como centro de referencia nacional, recibe pacientes de todas las comunidades autónomas, destacando Madrid y Castilla-La Mancha como las regiones que más ingresos aportan a este programa de tratamiento integral.

La prevención como única meta

Desde Ponle Freno recordamos que detrás de cada estadística hay una vida que cambia para siempre. El aumento de los accidentes de bicicleta nos obliga a extremar las precauciones: el uso del casco, el respeto escrupuloso a las normas de circulación y la visibilidad en carretera no son opciones, sino necesidades vitales. La fragilidad de la médula espinal no permite errores; una vez que se produce la lesión, el camino hacia la recuperación es largo, complejo y, a menudo, incompleto.

La concienciación debe extenderse a todos los ámbitos, desde el deportivo hasta el laboral y doméstico. Revisar la seguridad en el hogar para evitar caídas en personas mayores y mantener una actitud de alerta máxima al volante o al manillar son las únicas herramientas reales para vaciar las plantas de los hospitales de rehabilitación. El objetivo para el próximo año debe ser claro: reducir estas cifras mediante la responsabilidad individual y colectiva, porque en la carretera y en el deporte, el éxito no es llegar primero, sino llegar sano.