A pesar de la evidente mejora, desde las instituciones se insiste en que la no se puede ocultar la magnitud del problema, más de mil vidas perdidas siguen siendo un precio inasumible para la sociedad. Así lo ha subrayado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la presentación del balance provisional de seguridad vial de la Dirección General de Tráfico (DGT), donde ha recordado que cada cifra representa una tragedia personal y colectiva. En este contexto, ha reiterado su llamamiento a los grupos parlamentarios para avanzar sin demoras en medidas clave como la reducción de la tasa máxima de alcohol permitida al volante, una iniciativa que, según el propio ministro, puede salvar vidas y cerrar el ciclo de la lucha contra el alcohol en la conducción.
Aumento de la movilidad en carreteras españolas
Los datos de 2025 adquieren aún más relevancia si se analizan junto al aumento de la movilidad. El pasado año se alcanzó un récord histórico de desplazamientos de largo recorrido, con más de 478 millones de movimientos, un 3,39 % más que en 2024. A pesar de este incremento, la tasa de siniestros mortales por millón de desplazamientos descendió hasta 2,1, el valor más bajo de toda la serie histórica, lo que refleja una tendencia positiva en términos de seguridad vial.
No obstante, las carreteras secundarias siguen siendo el gran punto negro de la siniestralidad. Tres de cada cuatro personas fallecidas perdieron la vida en este tipo de vías, que continúan concentrando el mayor riesgo. La salida de vía se mantiene como el tipo de siniestro más letal, responsable del 43 % de las muertes, una proporción prácticamente idéntica a la del año anterior y que pone de relieve la importancia de factores como la velocidad inadecuada, la fatiga o las distracciones al volante.
El perfil de las víctimas más afectadas
El análisis del perfil de las víctimas muestra, además, una especial vulnerabilidad de determinados colectivos. Los usuarios vulnerables, peatones, ciclistas y motoristas, representan ya el 40 % del total de fallecidos. Dentro de este grupo, los motoristas siguen siendo los más afectados, superando las 300 víctimas mortales en 2025, lo que confirma que se trata de uno de los colectivos con mayor exposición al riesgo, especialmente en vías convencionales.
El turismo continúa siendo el medio de desplazamiento con mayor número absoluto de fallecidos, aunque registra un descenso respecto al año anterior. A ello se suma un dato especialmente preocupante: 165 personas fallecieron sin utilizar sistemas de seguridad como el cinturón o el casco. En el caso de turismos y furgonetas, uno de cada cuatro fallecidos no llevaba puesto el cinturón en el momento del siniestro, un elemento básico cuya eficacia está sobradamente demostrada.
Por edad, las personas mayores de 65 años concentran el mayor número de víctimas mortales, representando más de una quinta parte del total. En el plano territorial, Andalucía y Cataluña se sitúan entre las comunidades con más fallecidos, mientras que otras regiones han logrado descensos significativos, lo que evidencia que la siniestralidad vial no evoluciona de forma homogénea en todo el país.
La evidente tendencia positiva
Durante la operación especial de tráfico de Navidad 2025-2026, los datos también apuntan a una mejora, con una reducción tanto de siniestros mortales como de víctimas respecto al periodo festivo anterior. Sin embargo, desde la DGT se insiste en que estos avances no deben generar complacencia, especialmente en momentos de alta movilidad.
El balance de 2025 confirma una tendencia descendente en la mortalidad vial, pero también recuerda que el objetivo final sigue estando lejos. Reducir las cifras es un paso necesario, pero insuficiente mientras sigan perdiéndose vidas en la carretera. La seguridad vial, como recuerdan desde Ponle Freno, es una responsabilidad compartida que exige medidas firmes, concienciación constante y el compromiso de toda la sociedad para que ningún desplazamiento termine en tragedia.

