La reforma, impulsada por el Ministerio del Interior, incorpora además nuevas obligaciones para los usuarios de estos vehículos. A partir de la entrada en vigor de la normativa, será obligatorio el uso del casco de protección y del alumbrado encendido en todo momento. Asimismo, los conductores deberán utilizar elementos reflectantes durante la noche o cuando existan condiciones de baja visibilidad. En el caso de quienes desarrollen una actividad profesional sobre estos vehículos, el uso de elementos reflectantes será obligatorio de forma permanente. La nueva regulación también permitirá que los vehículos de movilidad personal circulen fuera de los núcleos urbanos, aunque únicamente por vías segregadas del tráfico motorizado, como carriles bici o vías ciclistas.

Nuevas normas para proteger a los ciclistas

La reforma incluye cambios relevantes para mejorar la convivencia entre vehículos y bicicletas. En los adelantamientos a ciclistas, los conductores deberán reducir la velocidad al menos 20 kilómetros por hora respecto al límite establecido en la vía. Además, en las carreteras con más de un carril por sentido, ya no será suficiente mantener una distancia lateral mínima de 1,5 metros. El conductor estará obligado a cambiar completamente de carril para realizar el adelantamiento. Otra de las novedades es la eliminación de las exenciones existentes para el uso del casco en vías interurbanas. De este modo, todos los ciclistas deberán utilizar esta protección. También será obligatorio para quienes desarrollen actividades profesionales sobre una bicicleta, como los repartidores, que además deberán llevar chaleco reflectante.

En el ámbito urbano, la normativa establece que los ciclistas circularán preferentemente por el centro del carril. Asimismo, los vehículos a motor deberán mantener una distancia mínima de cinco metros respecto a las bicicletas que circulen delante de ellos en el mismo carril. Los usuarios de motocicletas también se verán afectados por la reforma. La nueva normativa permitirá circular por el arcén derecho en situaciones de congestión de tráfico, siempre que exista señalización específica y sin superar los 30 kilómetros por hora. Además, será obligatorio el uso de guantes de protección para conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores en vías interurbanas. También se exigirá llevar calzado cerrado en cualquier tipo de vía. Por otro lado, los cascos utilizados por los conductores de ciclomotores deberán estar homologados obligatoriamente. Los profesionales que desarrollen su actividad sobre motocicletas tendrán que utilizar chaleco reflectante.

Cambios en el uso del cinturón de seguridad

La reforma revisa algunas de las excepciones existentes para el uso del cinturón de seguridad. En concreto, desaparecen las exenciones que afectaban a conductores de taxis, vehículos de reparto de mercancías y vehículos de enseñanza Como novedad, se incorpora una excepción para determinados pasajeros de ambulancias acondicionadas para prestar asistencia sanitaria durante el traslado cuando el servicio de urgencia ocupe el habitáculo del paciente. La nueva normativa también introduce medidas para reforzar la seguridad en vías interurbanas. Los conductores que adelanten a vehículos inmovilizados por avería o accidente deberán mantener una separación lateral mínima de 1,5 metros y reducir la velocidad al menos 20 kilómetros por hora respecto al límite establecido. Además, los peatones que circulen por vías interurbanas durante la noche o en situaciones de escasa visibilidad estarán obligados a utilizar elementos reflectantes.

En caso de nevadas que dificulten la circulación en autovías y autopistas, quedará prohibido adelantar y los vehículos deberán circular por el carril derecho, dejando libre el izquierdo para facilitar el paso de vehículos de emergencia y quitanieves. Asimismo, cuando se produzcan retenciones y los vehículos circulen a velocidad muy reducida o permanezcan detenidos, deberán apartarse para dejar un espacio libre que permita el paso de policías, ambulancias y otros servicios de emergencia. Todas las medidas contempladas en esta reforma entrarán en vigor el próximo 1 de octubre de 2026. Hasta entonces se abrirá un periodo de adaptación que estará acompañado por campañas informativas dirigidas a los distintos usuarios de las vías. Según destacó el Gobierno tras la aprobación de la reforma, el objetivo es seguir avanzando en la protección de peatones, ciclistas, motoristas y usuarios de vehículos de movilidad personal mediante nuevas medidas orientadas a reforzar la seguridad vial en todo el territorio.