La reducción de la siniestralidad se ha observado tanto en autopistas y autovías como en el resto de vías interurbanas. En ambos tipos de carreteras se contabilizaron menos fallecidos que hace un año, consolidando una tendencia a la baja que, aun así, no elimina la gravedad del problema. Durante el mes se produjeron 57 siniestros mortales y, pese a la mejora global, el balance sigue recordando la fragilidad de la seguridad vial.

Usuarios más afectados

Si se analiza el medio de desplazamiento, el descenso de víctimas mortales se repite en prácticamente todos los colectivos, especialmente entre peatones, usuarios de motocicletas y ocupantes de turismos. La única excepción fueron las furgonetas, donde se registraron más fallecidos que en enero del año pasado, un dato que pone el foco en la necesidad de extremar la precaución en este tipo de vehículos, cada vez más presentes en el tráfico diario.

En cuanto a la tipología de los siniestros, destaca especialmente la reducción de los fallecidos por salidas de vía, uno de los accidentes más letales en carretera. También disminuyeron las muertes por atropello a peatones y por colisiones, lo que apunta a una mejora general en el comportamiento vial, aunque aún insuficiente para evitar tragedias.

El uso de los sistemas de seguridad sigue siendo una asignatura pendiente. Trece de las personas fallecidas no llevaban puesto el cinturón de seguridad en el momento del siniestro, la mayoría conductores de turismo. Un dato que vuelve a evidenciar que muchos de estos fallecimientos podrían haberse evitado con un gesto tan simple como abrocharse el cinturón.

Zonas con mayor tendencia de siniestros

Por comunidades autónomas, Andalucía fue la región con mayor número de víctimas mortales durante el mes de enero, y junto con Extremadura registró uno de los mayores incrementos respecto al año anterior. En el lado contrario, comunidades como Cataluña, Madrid o Cantabria lograron reducir notablemente el número de fallecidos en sus carreteras.

El análisis por edades muestra un aumento de víctimas mortales entre los conductores de 25 a 34 años y entre los de 45 a 54, mientras que se produjo un descenso muy significativo entre los mayores de 65 años, lo que podría estar relacionado con una mayor prudencia al volante o una reducción de los desplazamientos en este grupo de edad.

El día más trágico del mes fue el domingo 11 de enero, cuando se registraron ocho fallecidos en carretera. En contraste, hubo seis jornadas en las que no se produjo ninguna víctima mortal, un dato que demuestra que es posible avanzar hacia carreteras más seguras.

Durante el último fin de semana analizado, comprendido entre la tarde del viernes 30 de enero y la medianoche del domingo 1 de febrero, seis personas fallecieron en seis siniestros ocurridos en vías interurbanas. Todos ellos tuvieron lugar en carreteras convencionales, un tipo de vía que continúa concentrando la mayor parte de los accidentes mortales. Entre las víctimas hubo dos usuarios vulnerables, un peatón y un ciclista, y los siniestros se produjeron en distintos puntos del país, desde Castellón hasta Tenerife.

En el conjunto del año, ya han fallecido 66 personas en las carreteras españolas, 19 menos que en el mismo periodo de 2025. Un balance que invita a la prudencia y recuerda que, aunque los datos mejoran, cada víctima mortal sigue siendo una pérdida irreparable que obliga a no bajar la guardia en materia de seguridad vial.