Lo más extraordinario de este balance es que se produce en un escenario de mayor movilidad, con un aumento del 4,12% en los desplazamientos de largo recorrido. Pere Navarro, director general de Tráfico, ha felicitado abiertamente a los conductores como los verdaderos responsables de este avance, aunque insiste en que la prudencia debe seguir siendo la norma máxima en las operaciones especiales de Semana Santa.

El mes de marzo ha sido el gran motor de este cambio, logrando una reducción de la mortalidad del 30% a pesar de que los desplazamientos se dispararon un 10,8%. Durante estos tres meses, se contabilizaron once días en los que no hubo que lamentar ni una sola víctima mortal en toda la red viaria. Los expertos califican estos datos de inéditos, ya que habitualmente las cifras de siniestralidad suelen oscilar en márgenes mucho más estrechos. El descenso más significativo se ha dado en los ocupantes de turismos, con un 31% menos de fallecidos, y en las salidas de vía, que han caído un 33%.

Luces y sombras en la seguridad vial

A pesar del optimismo general, el balance trimestral deja puntos críticos que exigen una vigilancia extrema. Las carreteras convencionales siguen siendo el escenario más peligroso, acumulando casi el 79% de los siniestros mortales. Además, preocupa el aumento de los atropellos a peatones, que se han cobrado 31 vidas frente a las 26 del año pasado, convirtiéndose en el único tipo de accidente que crece. Los usuarios vulnerables; motoristas, peatones y ciclistas, representan ya el 45% del total de fallecidos, con un repunte específico en el colectivo de motoristas durante el mes de marzo.

Otro dato que empaña la estadística es el incumplimiento de las normas básicas de autoprotección. Resulta alarmante que 26 de los fallecidos en este trimestre no llevaran puesto el cinturón de seguridad en el momento del impacto. Del mismo modo, se han registrado muertes de motoristas y ciclistas que circulaban sin el casco reglamentario. Estas imprudencias individuales empañan un esfuerzo colectivo que, de otro modo, habría permitido salvar aún más vidas en este periodo récord.

Comportamiento desigual por territorios

El descenso de la siniestralidad no ha sido uniforme en toda la geografía española. Mientras comunidades como Cataluña y la Comunidad Valenciana han liderado la caída de la mortalidad con descensos muy pronunciados, otras cuatro regiones presentan una tendencia preocupante al alza. Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura y Galicia han visto incrementado su número de víctimas respecto al año anterior. En concreto, durante marzo, Andalucía y Castilla y León fueron las comunidades que registraron un mayor número de fallecidos, lo que obliga a mantener la guardia alta en estas zonas de alta densidad circulatoria.

La reducción de víctimas en las vías de alta capacidad ha sido especialmente notable en marzo, donde los fallecidos en autopistas y autovías cayeron a menos de la mitad respecto al año previo. Este éxito en las vías rápidas debe servir de estímulo para no bajar la guardia en los desplazamientos cortos y en las rutas secundarias, donde el riesgo sigue siendo latente. La DGT recuerda que la meta sigue siendo el objetivo cero y que estos datos, aunque esperanzadores, no deben conducir a un exceso de confianza al volante.