El reglamento, adoptado por la Unión Europea a finales de junio, pretende reforzar la circularidad del sector automovilístico y reducir el consumo de materias primas vírgenes. Las nuevas normas afectarán a los entre seis y diez millones de vehículos que cada año llegan al final de su vida útil y pasan a convertirse en residuos en la Unión Europea. Según la Comisión Europea, el objetivo es aprovechar estos vehículos como una fuente de materias primas y contribuir al mismo tiempo a la autonomía estratégica de Europa.
Requisitos para fabricantes
Los vehículos contienen materiales como acero, aluminio, cobre y plásticos que pueden recuperarse y reutilizarse. Sin embargo, si no se gestionan adecuadamente, pueden generar problemas medioambientales y suponer la pérdida de millones de toneladas de recursos. Una vez que un vehículo cumpla los criterios para ser considerado un residuo, deberá ser tratado por una instalación autorizada. Además, no podrá exportarse ni volver a venderse legalmente como vehículo usado. El nuevo reglamento se aplicará plenamente a los turismos y furgonetas comerciales ligeras. En el caso de los vehículos pesados, como los camiones, las motocicletas y los vehículos de uso especial, tanto ligeros como pesados, se establecerá un conjunto más limitado de requisitos, centrados especialmente en garantizar que reciban un tratamiento adecuado al final de su vida útil.
La normativa responde también al elevado consumo de recursos de la industria automovilística, uno de los sectores de la Unión Europea que más materias primas vírgenes utiliza. Bruselas considera que, pese a los avances logrados, el uso de materiales reciclados en la fabricación de vehículos sigue siendo insuficiente. Las normas existentes han permitido mejorar la recogida de vehículos cuando llegan al final de su vida útil y elevar el reciclaje hasta aproximadamente el 85 % de los materiales que contienen. El nuevo reglamento busca complementar estos avances mediante nuevos requisitos de diseño y gestión. Entre sus principales novedades se encuentran los primeros objetivos obligatorios establecidos en Europa para el contenido de plástico reciclado en los vehículos. La medida pretende impulsar la demanda de materiales reciclados y fomentar su incorporación en la fabricación de nuevos automóviles.
Más materiales reciclados en el futuro
En concreto, seis años después de la entrada en vigor de las nuevas normas, al menos el 15 % del plástico utilizado para fabricar vehículos nuevos deberá proceder del reciclaje. El objetivo será elevar posteriormente esta proporción hasta el 25 % en un plazo de diez años. Además, al menos el 20 % de ese plástico reciclado deberá proceder de vehículos que hayan llegado al final de su vida útil, con el objetivo de favorecer que los materiales recuperados de los automóviles vuelvan al proceso de fabricación. El reglamento también contempla la posibilidad de ampliar estos objetivos a otros materiales utilizados en la fabricación de vehículos.
Un año después de la entrada en vigor de la nueva normativa, la Comisión Europea deberá presentar un estudio de viabilidad para analizar la introducción de futuros objetivos de contenido reciclado para materiales como el acero, el aluminio, el magnesio y determinadas materias primas críticas. De esta manera, las nuevas reglas buscan que el diseño y la fabricación de los vehículos tengan en cuenta desde el principio qué ocurrirá con sus materiales cuando los automóviles lleguen al final de su vida útil, avanzando hacia un modelo más circular para el sector automovilístico europeo.
