El cambio climático genera en el planeta diversas modificaciones climáticas. La lluvias, el viento o la temperatura se manifiestan de formas diferentes a las debidas. En referencia a este último patrón climático, desde el pasado siglo se han generado incrementos globales de 0,76 grados Celsius.

A nivel internacional, se han implantado medidas para reducir al máximo el calentamiento de la Tierra. Desde el Acuerdo de París (2015) --vigencia desde el 04 de noviembre de 2016--, 193 países más la Unión Europea se han comprometido en limitar la temperatura de la superficie terrestre a 1,5 grados. De hecho, el grupo de expertos climáticos de la ONU (IPCC, por sus siglas en inglés) pide mantener esta cifra a lo largo del siglo para evitar, entre otras cosas, consecuencias irreparables a largo plazo: desaparición de islas, zonas costeras bajo el mar, etc.

 

Para construir una todavía mayor coalición internacional que se mantenga firme en este compromiso, el Teatro Real de Madrid ha acogido hoy la Cumbre Internacional del Clima y la Energía(Climate and Energy Summit, en inglés), apenas unas semanas antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático CoP28 (30 de noviembre-12 de diciembre. Dubai, Emiratos Árabes Unidos).

El cónclave lo han dirigido la vicepresidenta del Gobierno y ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, y el director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol. Los ministros y ministras asistentes de energía y medio ambiente han venido de decenas de países de todo el mundo.

En todo momento, el encuentro, organizado por la Agencia Internacional de la Energía y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, ha girado en torno a este propósito de limitar la temperatura global a 1,5 grados. Además, se ha recordado la necesidad de impulsar la transición global hacia una energía limpia.

Por último, de cara a este fin y a la futura CoP28, el Ministerio para la Transición Ecológica ha destacado la importancia de fijar una agenda común con medidas que frenen la actual emergencia climática.