Los océanos absorbieron en 2025 unos 23 zettajulios adicionales de energía, una cantidad equivalente a cerca de cuarenta veces toda la energía consumida por la humanidad durante ese año. Así lo recoge el décimo Informe sobre el Estado del Océano del Servicio Marino de Copernicus de la Unión Europea, elaborado por Mercator Ocean International con la participación de 125 científicos de Europa y del resto del mundo.
El calor también se acumula bajo la superficie
El informe constata que el aumento del contenido de calor oceánico se ha acelerado desde 1960 y advierte de que los mares experimentan transformaciones cada vez más profundas. El calentamiento, la subida del nivel del mar y la degradación de los ecosistemas son fenómenos relacionados que reflejan cambios significativos a largo plazo. El incremento de la temperatura del agua alimenta las olas de calor marinas, puede intensificar las tormentas y contribuye a elevar el nivel del mar debido a la expansión térmica del agua. Además, altera los ecosistemas y sus condiciones ambientales. Las mediciones muestran que el calentamiento no se limita a la superficie. Los investigadores combinaron observaciones superficiales con datos del contenido de calor hasta unos 40 metros de profundidad y comprobaron que una parte importante de la energía puede permanecer oculta bajo el agua. Por ello, las temperaturas superficiales no permiten conocer por sí solas toda la magnitud del calentamiento oceánico.
El Mediterráneo y el mar Negro registraron en 2024 olas de calor marinas récord, algunas de ellas de más de treinta días y con temperaturas superiores en más de 4,6 grados centígrados a la media. En el Mediterráneo, la temperatura media se situó ese año 1,23 grados por encima de su referencia de largo plazo, mientras que la zona oriental experimentó las condiciones de ola de calor marina más extremas desde 2002. A estos cambios se suman el aumento del nivel del mar y la acidificación. Entre 1999 y 2025, el nivel medio global del mar subió a un ritmo de 3,8 milímetros anuales, una velocidad que alcanzó los 4,2 milímetros por año entre 2012 y 2025. Paralelamente, los océanos se volvieron aproximadamente un 17 % más ácidos entre 1985 y 2025.
Los ecosistemas marinos, bajo presión
Las consecuencias del calentamiento también se reflejan en los ecosistemas. Entre enero de 2023 y septiembre de 2025, el 84,4 % de los arrecifes de coral del planeta estuvo expuesto a niveles de estrés térmico capaces de provocar blanqueamiento, superando el anterior episodio mundial de blanqueamiento masivo. El informe señala asimismo que casi el 5 % del océano mundial ha experimentado durante las últimas tres décadas cambios persistentes en los patrones estacionales de crecimiento del fitoplancton. Estos organismos microscópicos sostienen buena parte de las cadenas alimentarias marinas y desempeñan una función esencial en los flujos de carbono oceánicos.
Los pequeños Estados insulares en desarrollo figuran entre los territorios especialmente vulnerables a estos fenómenos. Desde 1960, todas sus zonas económicas exclusivas han experimentado calentamiento oceánico y el 65 % de su superficie marítima está expuesta a una aceleración de la subida del nivel del mar desde 1999. Ante este escenario, Copernicus destaca la importancia de mantener una observación continuada de los océanos para documentar los cambios, mejorar las alertas tempranas y preparar infraestructuras y comunidades frente a los riesgos futuros. Diez años después de su primera edición, el informe permite identificar qué está cambiando en los mares, dónde se producen esas transformaciones y cuáles pueden ser sus consecuencias.
