La llegada continuada de caudal está permitiendo conservar una de las mayores superficies inundadas registradas en los últimos años en este espacio natural de Castilla-La Mancha.

Situación excepcional

Según los datos recogidos por EFEverde, las aportaciones de agua del río comenzaron el pasado 11 de febrero y han favorecido que el parque alcance prácticamente el máximo de superficie inundable. Actualmente, el humedal presenta unas 1.500 hectáreas encharcadas, cifra que supone la totalidad de la superficie susceptible de inundación en las condiciones actuales del parque. El agua que sigue llegando desde el río Gigüela lo hace además por tercer año consecutivo, una situación poco habitual después de años marcados por la sequía y la falta de aportes naturales. La entrada continuada de caudal ha permitido conectar distintas zonas inundadas del parque y mantener niveles de agua elevados durante la primavera.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) señala que la presa de Puente Navarro, construida en 1987 con finalidad ambiental y con capacidad para almacenar 4,16 hectómetros cúbicos, se encuentra llena y desembalsando agua. Actualmente, el caudal que entra al parque a través del río Gigüela alcanza los 2,66 metros cúbicos por segundo, es decir, unos 2.660 litros de agua por segundo. Las lluvias registradas durante las últimas semanas y el paso de distintos frentes atlánticos han sido determinantes para recuperar el aporte de agua al humedal. Estos episodios de precipitaciones permitieron que el río volviera a conducir caudal hacia el parque nacional y favorecieron el incremento progresivo de la lámina de agua.

Vuelta a la abundancia tras años de sequía

Semanas antes, el parque ya había alcanzado cerca de 1.000 hectáreas inundadas, alrededor del 58 % de la superficie total inundable, una cifra que posteriormente siguió creciendo gracias a las nuevas aportaciones hídricas. El director del parque nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, ha explicado que tradicionalmente Las Tablas de Daimiel contaban con unas 1.750 hectáreas inundables, aunque los periodos secos y la acumulación de vegetación han reducido la superficie que actualmente puede permanecer anegada hasta unas 1.500 hectáreas.

El humedal dependía históricamente de las aportaciones superficiales de los ríos Gigüela y Guadiana, así como de las aguas subterráneas del conocido Acuífero 23, declarado sobreexplotado desde la década de 1980. Además, las transformaciones realizadas en el cauce del Gigüela a partir de la Ley de Saneamiento y Colonización de 1956 modificaron el comportamiento hidrológico de la zona y favorecieron la infiltración de agua hacia el acuífero, reduciendo parte de los aportes superficiales directos al parque. Las Tablas de Daimiel fueron declaradas parque nacional en 1973 debido a su importancia ecológica para numerosas especies de aves acuáticas. Posteriormente, en 1981, fueron incluidas por la UNESCO dentro de la Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda y, un año más tarde, reconocidas como Humedal de Importancia Internacional dentro del Convenio Ramsar.