¿Quién no ha querido sacar nunca sobresaliente en todas sus asignaturas de la universidad? Varios estudios informan de que cada vez más estudiantes utilizan la inteligencia artificial (IA) para asuntos relacionados con su vida académica. Esta situación está disparando el número de sobresalientes, especialmente en aquellas asignaturas que se evalúan mediante trabajos escritos.

¿El problema? El escenario laboral que les espera a los futuros profesionales. Un espejismo de aprobados fáciles que esconde una pérdida de habilidades y un futuro algo desolador ya que la tecnología que hoy crea los sobresalientes es la misma que amenaza sus primeros empleos.

La búsqueda del sobresaliente en tiempos de IA

El uso de la inteligencia artificial ha aumentado en los últimos años de forma global. Este fenómeno ha llegado hasta las aulas universitarias: el 89 % de los estudiantes españoles la utiliza para realizar alguna tarea relacionada con sus estudios. Principalmente, la emplean para resolver dudas o problemas específicos (66 %), para la investigación, el análisis de datos o la recopilación de información (48 %) y para la redacción de trabajos o sus correcciones (45 %). De hecho, desde la llegada de ChatGPT en 2022, se ha registrado un aumento del 30 % en las calificaciones de sobresaliente.

No obstante, esta inflación de notas no es algo nuevo, solo ha cambiado el modus operandi. Algunas universidades como Harvard han modificado recientemente su sistema de evaluación al admitir que ya no diferencian de manera confiable el trabajo brillante. Desde 2005, los sobresalientes en esta institución han aumentado más del 36 %, hasta el punto de llegar a una proporción actual del 60,2 %. Este crecimiento antes dependía del criterio del profesor y actualmente depende del uso de la IA.

Los datos más recientes confirman que este impacto va en aumento. Un estudio publicado por la revista Science revela que, ya en 2024, un 9 % de los alumnos admitía hacer trampas directamente con la IA. Se espera que esta cifra siga creciendo en 2026, según los indicadores preliminares del uso de estas herramientas en las universidades. En otra investigación basada en medio millón de expedientes, el investigador Igor Chirikov observó que la IA lleva al sobresaliente a los estudiantes que estaban en la franja de calificaciones bajas o aprobados justos, y especifica que la mayoría de estos estudiantes tenían previamente a usar este recurso un promedio de C (equivalente al aprobado).

Las carreras con mayor impacto algorítmico

Algunas carreras presentan un mayor uso de la inteligencia artificial en sus aulas. El estudio mencionado previamente del investigador Igor Chirikov descubrió que las disciplinas en las que hay un mayor número de tareas de escritura y programación son las que más interactúan con la IA. Titulaciones como Periodismo, Economía o Comunicación encabezan este ranking, aunque les siguen muy de cerca los estudios relacionados con la Ingeniería Informática y la programación.

Esta situación ha impulsado a muchas universidades a cambiar sus sistemas de evaluación y a implantar normativas más estrictas sobre el uso de herramientas como ChatGPT o Gemini. Se considera que, en muchos casos, la IA reemplaza totalmente el trabajo del estudiante en estas áreas, por lo que se prefiere sustituir estas tareas por trabajos supervisados en el aula o, incluso, por exámenes y presentaciones orales.

El futuro profesional que nos espera

La inflación de notas en las universidades debido al uso de la IA esconde un gran peligro, ya que en muchos casos el promedio académico influye directamente en el futuro laboral del estudiante y en su acceso a becas y posgrados. Esta situación está creando un espejismo digital que impide distinguir el mérito real del falso y que llega a confundir a los reclutadores de talento. Sin embargo, el aprobado fácil y con nota no es el verdadero riesgo, sino las carencias que esconde.

  • Falta de desarrollo. Los estudiantes aprenden menos porque delegan muchas de sus tareas a la IA, y esta sustituye por completo el esfuerzo cognitivo del alumno. Al automatizar estos procesos, los estudiantes no desarrollan sus habilidades críticas ni lógicas y tampoco retienen la información.
  • Incompetencia. Los expedientes brillantes esconden cada vez más a profesionales incapaces de resolver problemas de forma autónoma sin la IA, ya que su rendimiento baja cuando se les retira la tecnología. Esto supone un grave problema para las empresas y los buscadores de talento que son incapaces de identificar si una calificación buena es fruto del esfuerzo real o se ha conseguido con trampas.
  • Aceleración de la automatización. La Universidad de Stanford señala que el empleo en sectores expuestos a la IA ha bajado un 13 % para recién graduados (22 y 25 años) desde 2022. Las empresas automatizan las tareas básicas que antes servían para entrenar a los jóvenes profesionales. Esto supone un primer tropiezo nada más salir al mercado laboral, ya que no les permite demostrar su talento.