Aunque las redes sociales son las mismas para todos, su impacto e influencia varían mucho. En los últimos años, estas plataformas han estado bajo el punto de mira debido al eterno debate sobre su uso adictivo y sus efectos negativos.
Los adolescentes son el principal grupo en el que se ha observado esto. De hecho, numerosos estudios e investigaciones reflejan este problema. Sin embargo, los recursos socioeconómicos desempeñan un papel decisivo, y son los adolescentes con menos recursos los más afectados por el uso excesivo de las redes sociales.
El uso excesivo de las redes no afecta a todos por igual
Las redes sociales son una pieza fundamental en la vida de los adolescentes. Aunque su uso les ayuda en los procesos de aprendizaje, a desarrollar su identidad y a socializar, también conlleva riesgos significativos. Diversos estudios demuestran que el uso problemático de redes socialesestá relacionado con el malestar psicológico, los trastornos alimentarios y el estado de ánimo negativo de los jóvenes. Sin embargo, se ha observado que estos problemas no afectan a todos los jóvenes por igual.
Según recoge el World Happiness Report, la desigualdad socioeconómica marca una gran diferencia en el impacto que tienen las redes sociales en los jóvenes. De hecho, los adolescentes de entornos vulnerables son los más propensos a desarrollar conductas compulsivas y adictivas en las redes sociales. Su impacto en los problemas psicológicos es entre un 5 % y un 10 % mayor que el de los adolescentes con un nivel socioeconómico alto, además en comparación, entre el 10 % y el 13 % tiene una menor satisfacción general con la vida. Esta brecha en el bienestar emocional tiene que ver con la falta de recursos de ocio y de un acompañamiento familiar activo, que a menudo está limitado por las largas jornadas laborales de los padres.
En muchos casos, las redes sociales se convierten en un refugio para estos adolescentes. Este consumo excesivo, aumenta la adicción a las redes sociales y daña aún más la autoestima debido a la comparación social pasiva. Lo que conlleva más consecuencias: el uso prolongado de las pantallas y las redes sociales fomenta hábitos sendentarios. De hecho, los adolescentes con estos entornos presentan rutinas más sedentarias vinculadas a los dispositivos como comer delante de la televisión. Sin embargo, no hay pruebas de que esto se deba a que estas familias sean más permisivas frente al uso de pantallas.
La trampa del dinero fácil
Los adolescentes con un nivel socioeconómico más bajo reciben más anuncios publicitarios para ganar dinero fácil. Esto supone otro problema que se suma a los psicológicos. Un estudio reciente de la Universidad Pompeu Fabra señala que los algoritmos de plataformas como TikTok o Instagram segmentan la publicidad según el nivel socioeconómico de los usuarios.Para llegar a esta conclusión, se encuestó a 1.200 jóvenes de Cataluña de entre 14 y 30 años sobre la publicidad que les aparece espontáneamente. Los datos reflejan una gran brecha bajo la falsa promesa de crecer socioeconómicamente de forma rápida:
- El 15 % de los jóvenes de clase más baja recibe publicidad constantemente sobre productos financieros. Este porcentaje casi duplica al que reciben los jóvenes de clase alta, solo un 8 %.
- El 44 % de los jóvenes con menos recursos afirma ver anuncios que prometen ganar dinero de forma fácil a través de supuestos negocios digitales, frente a un 4 % de adolescentes con altos recursos.
- Los anuncios de criptomonedas e inversión afectan a un 33 % de los adolescentes vulnerables, frente al 4 % de los que tienen recursos altos.
- El 27 % de ellos recibe anuncios sobre conseguir dinero fácil utilizando únicamente su móvil, frente al 3,5 %.
Esta situación es perfecta para aprovecharse de las necesidades de las personas mediante el engaño. El portal institucional Finanzas para todos(impulsado por el Banco de España y la CNMV) alerta sobre este tipo de publicidad y recomienda investigar siempre o, incluso, consultar con asesores financieros autorizados. Esta publicidad engañosa frecuentemente se presenta a través de finfluencers(creadores de contenido enfocados en finanzas, dinero, ahorro o inversión en redes sociales) que actúan al margen de la CNMV. Esta situación perjudica sobre todo a los adolescentes de entornos más vulnerables, ya que confían ciegamente en estas promesas y, en muchos casos, acaban siendo víctimas de fraudes o timos.
