Una alimentación saludable se asocia con un envejecimiento biológico más lento, según un estudio del Centro Alemán de Enfermedades Neurodegenerativas (DZNE) que ha analizado los hábitos alimenticios y muestras de sangre de unas 7.500 personas. La investigación ha comparado diez patrones dietéticos considerados saludables y concluye que no existe una única dieta que sea mejor que las demás para ralentizar el envejecimiento biológico.
No existe una única dieta saludable
Entre los patrones estudiados se encuentran la dieta mediterránea, la nórdica, una alimentación basada en plantas y la dieta DASH, diseñada para ayudar a reducir la presión arterial. Los investigadores analizaron muestras de sangre para estudiar modificaciones químicas en el ADN conocidas como "patrones de metilación del ADN", que influyen en la actividad genética y en diferentes mecanismos biológicos. Estos marcadores moleculares cambian de manera sistemática a lo largo de la vida, por lo que pueden utilizarse como indicadores del envejecimiento biológico. Para analizar esta relación, el equipo aplicó tres enfoques diferentes, conocidos como relojes epigenéticos. "Aplicamos tres enfoques diferentes, denominados relojes epigenéticos, para analizar el envejecimiento biológico a partir de la metilación del ADN", ha explicado la investigadora doctoral del DZNE Juliana Tavares, autora principal del estudio.
Los resultados, publicados en 'Nature Communications', apuntan a que seguir una alimentación saludable está relacionado con un enlentecimiento del envejecimiento biológico. No obstante, los investigadores destacan que los efectos observados no son drásticos, aunque sí pueden medirse y resultar relevantes desde el punto de vista de la prevención. "Los efectos no son drásticos, pero sí medibles y relevantes para la prevención", ha afirmado Monique Breteler, directora de Ciencias de la Salud Poblacional del DZNE y responsable del 'Estudio de Renania', en el que se basa este trabajo. Según Breteler, ralentizar el proceso de envejecimiento puede contribuir a reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con la edad, entre ellas la demencia o los trastornos cardiovasculares. "Por lo tanto, una alimentación saludable contribuye a un envejecimiento saludable", ha subrayado. Aunque las diez dietas analizadas se asociaron con un envejecimiento biológico más lento, el estudio no determina que una de ellas sea superior a las demás. Las diferencias observadas entre los distintos patrones fueron medibles, pero modestas en términos absolutos.
La asociación fue mayor entre los fumadores
Uno de los resultados destacados por los autores es que la relación entre una mayor calidad de la dieta y un envejecimiento biológico más lento fue más pronunciada entre las personas fumadoras. En este sentido, ha planteado que los fumadores podrían obtener mayores beneficios para la salud al seguir una alimentación saludable "debido a los enormes efectos nocivos del tabaco". El análisis también ha permitido observar que cada patrón dietético estaba relacionado con su propio conjunto de sitios de metilación del ADN, aunque los mecanismos biológicos implicados presentaban una importante coincidencia.
Estas vías están relacionadas con procesos como la estructura celular, la señalización celular y el metabolismo, todos ellos vinculados con el envejecimiento y las enfermedades crónicas. Sin embargo, el estudio también identificó algunas vías específicas asociadas a determinados patrones dietéticos. Estas coincidían con los principales objetivos de cada tipo de alimentación. Así, las vías relacionadas con el corazón fueron exclusivas de la dieta DASH, mientras que las vinculadas con la cognición y la memoria fueron exclusivas de la dieta MIND, orientada a favorecer la salud cerebral. De cara al futuro, los investigadores plantean estudiar estas vías específicas para desarrollar posibles intervenciones dietéticas dirigidas.
