En la madrugada del pasado sábado al domingo, los relojes han retrocedido una hora: a las tres han vuelto a ser las dos. España recupera así el horario de invierno y este domingo tiene oficialmente 25 horas. Sin embargo, disponer de 60 minutos adicionales no significa necesariamente dormir una hora más.

El domingo del cambio de hora no garantiza una hora más de sueño

Un estudio publicado en Journal of Sleep Research, el pasado año muestra unos resultados en los que, durante el domingo del cambio al horario de invierno, la duración media del sueño fue 33 minutos mayor que el domingo anterior y 38 minutos superior a la del domingo siguiente. En primavera, cuando los relojes se adelantan, se registraron entre 61 y 65 minutos menos de sueño respecto a los domingos utilizados como referencia.

Los autores advierten, no obstante, de las limitaciones de estos resultados. Las comparaciones se realizaron entre personas y no mediante un seguimiento completo de cada participante antes y después del cambio horario. Por ello, consideran necesarios registros más prolongados en el tiempo que permiten centrarse en otros aspectos. Despertares nocturnos, siestas…

Dormir más minutos durante una noche, por tanto, no permite conocer por sí solo todos los efectos del cambio de hora sobre el descanso. Los estudios disponibles permiten identificar diferencias entre el ajuste de otoño y el de primavera, pero no respaldan la idea de que todos los cambios de hora tengan los mismos efectos sobre la salud.