Bajo etiquetas cómo #5amclub, miles de vídeos muestran rutinas que prometen transformar la vida, entrenar antes del amanecer, leer, meditar, organizar el día y empezar la jornada con una supuesta ventaja frente al resto. Sin embargo, los especialistas en sueño advierten de que esta tendencia, presentada como un estilo de vida aspiracional, puede resultar perjudicial si no se adapta a las necesidades reales del organismo.
La psicóloga experta en sueño del Instituto del Sueño, Celia García Malo, lo resume con claridad al afirmar que "no es saludable levantarse a las cinco de la mañana si no se ha dormido lo suficiente", recordando que el cuerpo no funciona por modas, sino por ritmos biológicos que conviene respetar.
El cronotipo de cada persona
El atractivo de esta tendencia reside en la idea de que madrugar de forma extrema es sinónimo de éxito personal. Muchos de los vídeos que circulan en redes muestran mañanas impecables, llenas de hábitos saludables y una sensación de control absoluto sobre el día. Pero para García Malo, esta narrativa puede generar una presión innecesaria, especialmente entre adolescentes y jóvenes adultos que buscan modelos a seguir. Explica que "cada persona tiene un cronotipo diferente", lo que significa que no todos estamos diseñados para rendir igual a las mismas horas. Hay personas que funcionan mejor por la mañana y otras que alcanzan su máximo rendimiento por la tarde o por la noche. Obligar al cuerpo a despertarse a las cinco sin haber completado un ciclo de sueño adecuado puede provocar irritabilidad, falta de concentración, somnolencia diurna y un aumento del estrés, efectos que contradicen precisamente los beneficios que esta tendencia promete.
La especialista insiste en que el sueño es un proceso biológico esencial, no un lujo que pueda recortarse para encajar en una rutina viral. Dormir menos de lo necesario afecta a la memoria, al estado de ánimo, al sistema inmunitario y a la capacidad de tomar decisiones. A largo plazo, la falta de sueño se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y trastornos del estado de ánimo. Por eso, García Malo recalca que "lo importante es dormir entre siete y nueve horas, independientemente de la hora a la que uno se levante". La clave no está en madrugar, sino en garantizar que el cuerpo disponga del tiempo suficiente para recuperarse. Muchas de estas rutinas virales no muestran el coste real que implica acostarse muy temprano para poder madrugar sin perjudicar la salud, un detalle que suele quedar fuera del encuadre perfecto de los vídeos.
No es una rutina para todos
Además, la psicóloga advierte de que la comparación constante con modelos idealizados puede generar frustración. Las redes sociales tienden a mostrar solo la parte estética y aspiracional de estas rutinas, sin reflejar la dificultad real de mantenerlas o los efectos secundarios de un descanso insuficiente. Para algunas personas, levantarse a las cinco puede encajar con su cronotipo y su estilo de vida, pero eso no significa que sea un patrón universal ni que funcione para todos. La prioridad, insiste, debe ser mantener una higiene del sueño adecuada con horarios regulares, exposición a la luz natural por la mañana, evitar pantallas antes de dormir y crear un ambiente propicio para el descanso. Más que seguir una moda, se trata de escuchar al cuerpo y respetar sus señales.
La tendencia de levantarse a las cinco de la mañana puede resultar inspiradora para algunos, pero no debe convertirse en una norma rígida ni en un estándar de éxito. La salud del sueño no se mide por la hora del despertador, sino por la calidad y la cantidad del descanso. Como recuerda García Malo, lo esencial es dormir lo suficiente y adaptar los horarios a las necesidades individuales, no a las expectativas que marcan las redes sociales. El verdadero bienestar no depende de madrugar más que los demás, sino de permitir que el cuerpo descanse lo que necesita para funcionar de forma equilibrada.
