El embarazo no solo transforma el cuerpo: también puede afectar a la salud de la boca. Los cambios hormonales hacen que las encías sean más susceptibles a la inflamación provocada por la placa bacteriana, por lo que pueden aparecer con mayor facilidad enrojecimiento, hinchazón y sangrado. Sin embargo, el embarazo por sí mismo no provoca que las encías sangren: el factor determinante sigue siendo la presencia de inflamación y de placa bacteriana.
Pocas embarazadas visitan al dentista
Los expertos recuerdan la importancia de mantener una buena higiene oral y de acudir al dentista durante la gestación, especialmente porque, según los datos disponibles, solo entre el 10 y el 12 % de las embarazadas en España consulta con un dentista. Una adecuada salud bucodental durante estos meses no solo ayuda a prevenir problemas en la madre, sino que puede tener implicaciones para la salud oral futura del bebé.
Qué cambios provoca el embarazo en la boca
La American Pregnancy Association explica que el embarazo induce una serie de cambios fisiológicos y hormonales en la mujer que pueden afectar a su salud oral. En concreto, señala que estos cambios pueden empeorar afecciones ya existentes o favorecer el desarrollo de otras nuevas, como enfermedades periodontales, caries o gingivitis.
El odontólogo Andrés López Roldán, director del Máster de Periodoncia y Osteointegración de la Universitat de València y miembro de la junta directiva de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), ha explicado a Europa Press Salud para Infosalus por qué las futuras madres deben cuidar especialmente su salud oral durante el embarazo. Según detalla, se produce un cambio hormonal importante que hace que la encía sea más vulnerable o responda de forma más agresiva ante la placa bacteriana, aunque aclara que no es el embarazo en sí el que provoca el sangrado.
Para prevenir este tipo de problemas, López Roldán aconseja a todas las embarazadas mantener un buen control de higiene oral y acudir al dentista en cuanto aparezca cualquier signo de sangrado.
Lo que dice la guía de referencia sobre salud oral y embarazo
De acuerdo con la Guía Práctica «Salud Oral y Embarazo», publicada en 2025 por el Consejo de Dentistas, la Fundación Dental Española, Lacer y la Asociación Española de Matronas, los cambios hormonales durante el embarazo pueden originar una respuesta inflamatoria exagerada frente a las bacterias, de manera que las encías pueden enrojecerse, inflamarse, sangrar e incluso llegar a provocar pérdida dentaria.
Vómitos y antojos: el riesgo añadido de la caries
Este documento también llama la atención sobre un hecho frecuente durante el embarazo, los vómitos, ya que el ácido del reflujo gástrico puede causar erosión dental. Al mismo tiempo, advierte de que el picoteo de productos azucarados para satisfacer los antojos puede incrementar igualmente el riesgo de caries.
Posible relación con partos prematuros y bajo peso al nacer
La guía advierte también de cierta evidencia actual que sugiere que la periodontitis avanzada durante el embarazo podría estar relacionada con partos prematuros, con bajo peso al nacer del bebé y con riesgo de preeclampsia. Añade además que los niños nacidos de madres con una salud oral deficiente y altos niveles de bacterias cariogénicas en saliva también presentan un riesgo elevado de sufrir caries.
Consejos de salud oral para embarazadas
Entre los autocuidados relacionados con la salud oral que plantean estos expertos para el embarazo se encuentran:
- Visitar al dentista durante los meses de gestación, aunque es más recomendable hacerlo en el segundo trimestre si no ha habido problemas anteriormente.
- Cepillarse los dientes al menos dos veces al día.
- Emplear un cepillo pequeño y suave para evitar las náuseas.
- Utilizar pasta dental fluorada.
- Usar seda o cepillos interdentales por la noche.
- Limitar los alimentos azucarados a las comidas, evitando tomarlos entre horas.
- Optar por frutas naturales en lugar de zumos comerciales.
- Evitar las bebidas carbonatadas.
- Masticar chicle sin azúcar y con xilitol durante 10-15 minutos después de las comidas.
- En caso de vómitos frecuentes, usar un colutorio de flúor a diario, tomar pequeñas cantidades de fruta, vegetales, yogur y queso a lo largo del día, y, después del vómito, disolver una cucharadita pequeña de bicarbonato en un vaso de agua para enjuagarse.
