Así lo concluye un estudio liderado por la Universidad de Exeter (Reino Unido), publicado en la revista científica PLOS Medicine, que analiza datos de más de 230.000 participantes procedentes de cuatro grandes estudios realizados en Reino Unido y Noruega.

Desarrollo durante el embarazo

La investigación parte de la hipótesis de los Orígenes del Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés), que sostiene que las exposiciones ambientales durante el embarazo y la primera infancia pueden influir en la salud a largo plazo. Sin embargo, los autores destacan que la mayoría de los trabajos previos se habían centrado principalmente en los comportamientos de la madre, sin tener en cuenta el papel del padre ni el contexto socioeconómico familiar. Para ampliar esta perspectiva, los investigadores analizaron distintos factores relacionados con ambos progenitores, como el consumo de tabaco, alcohol y cafeína, así como la posición socioeconómica del hogar. Posteriormente, relacionaron estas variables con 72 indicadores de salud infantil evaluados en seis momentos diferentes, entre ellos el tamaño al nacer, el índice de masa corporal, la hiperactividad, la comunicación social, la agresividad o los síntomas depresivos.

Los resultados muestran que los comportamientos maternos no tuvieron un impacto superior al observado en los padres. En concreto, el 6 % de los resultados de salud infantil se asociaron con el tabaquismo, el 3 % con el consumo de alcohol y apenas el 0,4 % con la cafeína. En cambio, el 15 % de los efectos analizados estuvieron relacionados con la posición socioeconómica de la familia, una proporción considerablemente mayor. Aunque los autores subrayan que se trata de asociaciones obtenidas a partir de datos observacionales y no de relaciones causales, consideran que estos hallazgos apuntan a que las estrategias dirigidas a mejorar la salud infantil podrían resultar más eficaces si abordan las desigualdades sociales y económicas, en lugar de centrarse exclusivamente en modificar los comportamientos individuales de los padres.

Desventaja socioeconómica

La autora del estudio, Gemma Sharp, de la Universidad de Exeter, señala que los resultados sugieren que "las circunstancias sociales y económicas en las que crecen los niños pueden tener una mayor influencia en su salud que las conductas específicas de los padres durante el embarazo". Según explica, el análisis de los datos reveló que la desventaja socioeconómica se relacionó de forma más consistente con peores resultados de salud infantil que el tabaquismo, el consumo de alcohol o la cafeína por parte de cualquiera de los progenitores.

Otro de los hallazgos que destaca la investigación es que no se observaron efectos sistemáticamente más intensos en las madres que en los padres. En este sentido, Sharp recuerda que habitualmente se asume que los comportamientos maternos durante el embarazo tienen un mayor impacto sobre el desarrollo del bebé, pero el estudio encontró patrones de asociación "notablemente similares" entre madres y padres en relación con el consumo de tabaco, alcohol y cafeína. Para la investigadora, este resultado refuerza la importancia del entorno familiar y de las circunstancias sociales en el desarrollo de la salud infantil, más allá de los comportamientos específicos relacionados con el embarazo.