Durante años, los expertos han discutido si el cerebro puede ejecutar varias tareas al mismo tiempo o si simplemente alterna entre ellas a gran velocidad. Un nuevo estudio publicado en 'Journal of Cognitive Neuroscience', revela cómo el cerebro se reorganiza para automatizar tareas aprendidas y desafía una concepción arraigada sobre cómo los humanos dominan habilidades complejas, sugiriendo que la multitarea real es posible. El autor principal del estudio, Maximilian Riesenhuber, doctor en neurociencia y profesor de la Facultad de Medicina de Georgetown, lo resume así: "Lo alentador es que realmente se puede aprender a realizar varias tareas a la vez. De hecho, existe una manera de remodelar la arquitectura cerebral y utilizar otras partes del cerebro".

Cómo se reorganiza el cerebro con la práctica

Para entender qué ocurre cuando una habilidad se vuelve automática, los investigadores entrenaron a un grupo de participantes para clasificar imágenes de coches con diferencias sutiles. Los participantes completaron más de 30.000 ensayos durante cinco a diez semanas a través de una aplicación en el móvil. Antes y después del entrenamiento, los investigadores analizaron la actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional y electroencefalografía.

Los resultados fueron reveladores. Al inicio del aprendizaje, la tarea activaba la corteza prefrontal, la zona responsable del pensamiento consciente y la función ejecutiva, que solo puede procesar una tarea a la vez. Sin embargo, tras semanas de práctica intensa, la categorización pasó a producirse en la corteza temporal, una parte del cerebro implicada en la codificación de la memoria y el reconocimiento de objetos complejos.

El conductor que lleva años al volante es el ejemplo perfecto: al principio, aprender a conducir exige toda la atención. Con el tiempo, el cerebro automatiza esa habilidad y libera recursos para otras tareas.

La clave: saltarse el "cuello de botella" del cerebro

La información procesada en la corteza temporal eludió la corteza prefrontal y se conectó directamente con las áreas de salida del cerebro, dejando la corteza prefrontal libre para cualquier otra tarea que se desee realizar y aumentando así la capacidad cognitiva. Además, los investigadores comprobaron que cuanto más se descargaba la tarea de la corteza prefrontal, mejor podían los participantes ejecutar otra actividad en paralelo. "Lo que demostramos es que los circuitos neuronales cambian para que el cerebro pueda realizar dos tareas a la vez. Esto sí que es multitarea en estado puro", afirma Riesenhuber.

Implicaciones más allá del laboratorio

Los hallazgos tienen consecuencias prácticas en ámbitos muy diversos. En medicina, por ejemplo, ayudan a explicar por qué un radiólogo experimentado puede identificar masas en una radiografía de forma casi automática, gracias a años de formación. También arrojan luz sobre las conductas compulsivas, al demostrar que los hábitos arraigados se trasladan a circuitos cerebrales menos accesibles al control consciente. El estudio también tiene implicaciones para el desarrollo de la inteligencia artificial, ya que ayuda a explicar por qué los humanos son tan buenos en el aprendizaje continuo, desarrollando nuevas habilidades sobre otras ya adquiridas, algo con lo que la IA todavía tiene dificultades. Como próximo paso, el equipo investigador quiere estudiar qué señales activan el traslado del aprendizaje de una parte del cerebro a otra y cuáles son los límites reales de la multitarea humana.