Durante su intervención en Nueva York, el ministro también ha puesto en valor los avances logrados por España en esta materia y ha asegurado que los accidentes de tráfico son evitables si se aplican las medidas adecuadas con la "ambición, la determinación y la urgencia" necesarias para salvar vidas.
Menos víctimas
La intervención de Grande-Marlaska ha tenido lugar en el marco de la Reunión de Alto Nivel para Mejorar la Seguridad Vial, organizada por la presidenta de la Asamblea General de Naciones Unidas en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS). El encuentro, celebrado los días 20 y 21 de julio, busca impulsar el objetivo de reducir a la mitad las muertes y lesiones provocadas por siniestros viales antes de 2030, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Decenio de Acción de las Naciones Unidas para la Seguridad Vial 2021-2030. Durante su discurso, el titular de Interior ha destacado la evolución de España en este ámbito al recordar que el país ha pasado de registrar una de las tasas de mortalidad vial más elevadas de la Unión Europea, con 128 fallecidos por millón de habitantes, a situarse entre los Estados con mejores resultados, con una tasa de 37 fallecidos por millón.
Grande-Marlaska ha atribuido esta mejora a tres pilares fundamentales. En primer lugar, ha señalado la importancia de situar a las víctimas y a sus familias en el centro de las políticas públicas, reconociendo su papel en la promoción de una cultura de la prevención. En segundo lugar, ha defendido la implicación de toda la sociedad, desde las administraciones públicas y las empresas hasta las organizaciones del tercer sector y las asociaciones de usuarios, al considerar que la seguridad vial es una responsabilidad compartida. El tercer eje, según ha explicado, pasa por garantizar el cumplimiento de la normativa mediante una vigilancia eficaz sobre los principales factores de riesgo, entre ellos el uso del cinturón de seguridad y del casco, el consumo de alcohol y drogas, el exceso de velocidad, las distracciones al volante y la reincidencia. Entre las medidas implantadas recientemente, el ministro ha destacado el límite de velocidad de 30 kilómetros por hora en las vías urbanas de un solo carril y la sustitución de los tradicionales triángulos de emergencia por las balizas V-16 conectadas, que considera herramientas capaces de contribuir a mejorar las estadísticas de siniestralidad vial.
Otras medidas preventivas
De cara al futuro, Grande-Marlaska ha insistido en la necesidad de reducir la tasa máxima de alcohol permitida al volante hasta los 0,1 miligramos por litro de aire espirado, una iniciativa que ha calificado como prioritaria para el Gobierno y cuya aprobación espera que se produzca próximamente. Asimismo, ha defendido reforzar la cooperación internacional mediante el impulso del Programa Iberoamericano de Seguridad Vial y la incorporación de compromisos específicos sobre esta materia en la próxima Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, prevista para noviembre en Madrid. La reunión de Naciones Unidas ha concluido con la aprobación de una declaración conjunta en la que los países participantes reafirman su compromiso con la Agenda 2030 y con el objetivo de reducir a la mitad las muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico antes de finalizar la década. El texto también insta a los Estados a avanzar hacia sistemas de transporte seguros, accesibles, asequibles y sostenibles, así como a desarrollar infraestructuras resilientes y de calidad que favorezcan el bienestar y el desarrollo económico.
Durante su estancia en Nueva York, el ministro también ha participado en un acto organizado por la Organización Mundial de la Salud bajo el título "Del compromiso a los resultados, progresos de los países hacia el objetivo de reducir a la mitad las muertes por siniestros de tráfico en 2030". En este foro, compartido con representantes de Brasil, Reino Unido, Marruecos y Tailandia, ha defendido que el principal reto ya no consiste en identificar los factores de riesgo, sino en transformar ese conocimiento en decisiones políticas, normas y medidas eficaces que permitan reducir de forma significativa la siniestralidad en carreteras y ciudades. Como conclusión, Grande-Marlaska ha señalado siete elementos que, a su juicio, han resultado determinantes en la experiencia española, la voluntad política, la existencia de instituciones con capacidad de gestión como la Dirección General de Tráfico (DGT), la coordinación entre administraciones, el respaldo de la evidencia científica, la colaboración con asociaciones y entidades del tercer sector, la autorresponsabilidad de los ciudadanos y una adecuada política de comunicación pública.
