El uso cotidiano del espacio urbano debería ser una actividad segura, pero las cifras demuestran que todavía queda mucho por hacer. Así lo ha subrayado el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la inauguración de la jornada "Peatones y seguridad vial", organizada por la Dirección General de Tráfico. Un encuentro centrado en situar a las personas, y especialmente a los peatones, en el centro de las políticas de movilidad.

Grande-Marlaska ha insistido en que la seguridad vial no va solo de estadísticas, sino del derecho fundamental de la ciudadanía a caminar sin miedo a sufrir un siniestro en trayectos cotidianos como ir al trabajo, al médico o a hacer la compra.

Los atropellos, la principal causa de muerte en ciudad

Los datos respaldan esta preocupación. En 2024, último año con cifras consolidadas, 207 peatones fallecieron en vías urbanas en España. El perfil de la víctima refleja una realidad clara: el 65 % de las personas fallecidas eran mayores de 65 años, un colectivo especialmente vulnerable ante los atropellos.

El director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Álvaro Gómez, ha destacado que la edad es un factor determinante en la gravedad de los siniestros y que muchos de los atropellos mortales se producen incluso sin que el peatón haya cometido ninguna infracción. Además, aunque los atropellos son menos frecuentes durante la noche o los fines de semana, cuando ocurren suelen ser más graves.

El peatón digital y la pérdida de atención

Uno de los factores de riesgo más relevantes es el uso del teléfono móvil mientras se camina. El estudio sobre el comportamiento del peatón en los cruces confirma que el móvil se ha normalizado durante los desplazamientos a pie, incluso en situaciones de riesgo.

Uno de cada tres peatones reconoce utilizar el móvil siempre o con frecuencia mientras camina por la ciudad, y más del 35 % admite hacerlo incluso al cruzar pasos de peatones regulados por semáforo. Las llamadas telefónicas y la lectura de mensajes son las acciones más habituales durante estos desplazamientos. Lo más preocupante es que, aunque el 86 % de los peatones reconoce que el uso del móvil afecta a su atención al cruzar, las conductas imprudentes siguen siendo frecuentes.

La impaciencia y la familiaridad con el entorno influyen de forma decisiva en el incumplimiento de las normas. Casi cuatro de cada diez peatones reconocen cruzar con el semáforo en rojo de manera frecuente u ocasional, mientras que un 44 % admite hacerlo fuera de los pasos habilitados.

Estas conductas, que muchas veces se perciben como inofensivas, aumentan significativamente el riesgo de atropello, especialmente en entornos urbanos con alta densidad de tráfico.

Pasos de peatones mejor valorados, pero aún mejorables

Los peatones otorgan una valoración media de notable a los pasos de peatones, aunque una parte importante considera que su seguridad podría mejorar. Solo la mitad cree que son suficientemente visibles y nueve de cada diez ven necesario incorporar zonas de despeje antes y después de los cruces para mejorar la visibilidad y reducir riesgos.

Esta percepción refuerza la necesidad de seguir adaptando el diseño urbano a las personas más vulnerables. Durante la jornada se han presentado experiencias municipales que avanzan hacia una movilidad urbana más segura. Madrid y Bilbao han mostrado cómo la reducción de la velocidad, la ampliación de aceras, las peatonalizaciones y la creación de entornos escolares seguros contribuyen a reducir la siniestralidad.

Bilbao, pionera en implantar un límite general de 30 km/h en todas sus calles, se consolida como ejemplo de que un cambio de modelo urbano puede salvar vidas.