Actualmente, esta especie ya se considera asentada en puntos estratégicos como el Delta del Ebro y el Mar Menor, y los científicos sospechan que ya ha alcanzado las costas de Málaga. Ante este avance, la administración ha incluido recientemente a este crustáceo en el listado de denominaciones comerciales admitidas en España.
La principal hipótesis sobre su llegada apunta a las aguas de lastre de los grandes buques, aunque no se descartan fugas de instalaciones de acuicultura. Una vez en nuestras aguas, el langostino café ha encontrado un ecosistema idóneo gracias al aumento de las temperaturas, que rondan los 28 grados en verano, y a la presencia de estuarios donde puede proliferar con facilidad. En Cataluña, la pesca profesional ya se utiliza como la principal herramienta de control para intentar frenar una expansión que parece imparable debido a la "tropicalización" del entorno marino.
¿Una amenaza para el langostino local?
La gran preocupación de los biólogos marinos es la competencia con el langostino autóctono. Ambas especies comparten nichos ecológicos similares, como los fondos fangosos y las desembocaduras de los ríos. Aunque por ahora no se ha confirmado que el invasor deprede al local, los expertos del CSIC advierten de que, si las temperaturas siguen subiendo, la especie atlántica ganará terreno gracias a su mejor adaptación a las aguas cálidas.
De hecho, en zonas como el Mar Jónico, los pescadores ya informan de que el langostino café ha desplazado al autóctono hacia zonas marginales. No obstante, se ha observado una posible ventaja adaptativa: el langostino café parece haber retrasado su periodo de puesta hacia el otoño en el Mediterráneo, mientras que el local lo mantiene en primavera.
Esta diferencia temporal podría evitar una competencia directa por el espacio de cría. Aun así, los científicos recalcan que, una vez que una especie exótica se asienta, es prácticamente imposible erradicarla, por lo que el seguimiento pesquero es vital para entender cómo afectará a la biodiversidad nativa a largo plazo.
Diferencias en la lonja y el paladar
Distinguir ambas especies en el mercado es relativamente sencillo para el ojo entrenado. El langostino café presenta un color mucho más claro y uniforme que el mediterráneo, que destaca por sus motas de color marrón oscuro y un tamaño generalmente superior. En cuanto a sus cualidades gastronómicas, las primeras valoraciones apuntan a que el invasor carece del gusto intenso de la especie local, presentando además una carne más dura y de textura terrosa, lo que podría condicionar su aceptación comercial.
El avance del langostino café es un síntoma más de un cambio profundo en los ecosistemas costeros. Proyectos científicos como InvaTropic trabajan ya en anticipar la llegada de más fauna de aguas tropicales al sur de la península. La gestión de estas especies exóticas, que actúan como agentes de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, es uno de los mayores retos ambientales de la década.
Controlar su expansión mediante la pesca sostenible no es solo una medida económica, sino un esfuerzo necesario para intentar preservar el equilibrio del Mediterráneo frente al desafío del cambio climático.

